Bielsa y el sueño cumplido del Leeds United

Marcelo Bielsa. Foto: Tomada del perfil de Twitter del Leeds.

Dicen que está loco y puede que tengan razón. A veces no celebra los goles. A veces, cuando habla, mira para abajo, como si leyera en el suelo las cosas que dice… y nada más lejos. Porque no lo necesita. Tiene los conocimientos que anhelan muchos que han llegado a la élite con la estrella de la suerte y poco más, pero él todo lo que ha conseguido lo amasa gracias al sudor de su trabajo, y a su inteligencia, que algunos exageran y otros infravaloran. Está medio loco, quizás, pero Marcelo Bielsa es uno de los tipos más cuerdos del fútbol mundial.

En los barrios de Argentina nadie le perdona aquel fracaso mundialista. Y eso que a Bielsa le profesan cariño en todas las geografías, primero porque es un tipo decente y segundo porque, entre tanta preponderancia al resultado y a los billetes, para “el loco” todavía el fin no justifica los medios. Los medios importan y, más que eso, representan las vértebras de lo que defiende y de lo que propone. Aunque no le funcione y le echen.

En Leeds ha encontrado un oasis para plantar su casa de campaña y empezar a construir, albañil de estilos futbolísticos, el esquema del club que siempre quiso. Sucede que los románticos han pasado un poco de moda y cuando Marcelo llegaba a las oficinas de los poderosos dueños de equipos, su revolucionaria manera de concebir y entender el deporte asustaba. O las negativas lo terminaban asustando a él, que muchas veces salió huyendo. En la Lazio pueden dar fe.

Hace poco — o mucho, mírese por donde se mire— con su caché intacto pese a etapas oscuras, muchos dudosos ratificaron el rumor de su locura cuando le vieron irse a la segunda categoría de Inglaterra para tratar de levantar a un histórico que hacía mucho tiempo había caído en la peligrosa etapa de creerse definitivamente inferior. Está bien chiflado, pensaron entonces, al escucharle sus ideas en un español fluido, porque de inglés no sabía y casi no sabe todavía decir ni hello. Y por si fuera poco perdió en la primera temporada la opción de ascender por mantener el juego limpio de su equipo.

El loco es un ser atípico y aunque muchos digan que su sapiencia es hiperbolizada de vez en vez, lo irrefutable es que sus equipos juegan bien, regularmente saben qué hacer con la pelota y sin ella y cuando salen a la cancha dominan todos los conceptos que tiene que dominar un futbolista sobre el terreno de juego, comenzando por la propuesta táctica a defender hasta las fortalezas y deficiencias de los rivales.

Su Leeds United ha empezado bien la Premier. Este es el tercer año de Bielsa y se nota. Si no luce más, o si no gana más, es por la entidad de los rivales. Pero le plantó cara al Liverpool en Anfield, le aguó la fiesta a Guardiola, y en general no ha sido menos que nadie. Ganará y perderá porque así es el fútbol y por plantilla su mayor objetivo es mantener la categoría. Ayer, por ejemplo, fue goleado por el Leicester City de Brendan Rodgers, otro club que merece líneas.

Pero casi se puede asegurar desde ahora que logrará permanecer en la Premier y que la progresión de hombres como Bamford, Dallas o Klich le llevará, si esta vez encuentra Bielsa la paciencia y la comodidad suficiente para estar muchos años en el mismo banquillo, a la primera mitad de la tabla y quién sabe si a Europa. Si lo ha conseguido el Wolverhampton de Nuno, el Leeds también puede. Resta esperar y estar atentos sobre todo a las partidas de ajedrez que deberá jugar Marcelo en una liga con muchísimos entrenadores de renombre.

La frase:

“Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha” (Diego Armando Maradona).