En el Hogar de Ancianos Alfredo Gómez, en La Habana, se garantiza la seguridad de la atención médica a los adultos mayores para prevenir el nuevo coronavirus. La Habana, Cuba, el 23 de marzo de 2020. ACN FOTO/Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ/sdl
Tres meses atrás cuando se declaró la pandemia y Cuba tuvo los tres primeros casos, tres italianos, recibí el primer mensaje. Desde ese mismo día por vía pública o privada empezaron a decirme qué debía hacer el gobierno cubano.
Textualmente me escribieron, no voy a poner los nombres porque algunas personas son amigas:
- Tienen que cerrar ya el turismo, ahorita los ataúdes se apilaran en la calle 23.
- El gobierno es muy lento, hay que aislar provincias enteras.
- En Cuba no hay recursos médicos ni ventiladores suficientes para la respiración artificial.
- El gobierno no tiene dinero para comprar las medicinas necesarias.
- Si países como Alemania, España e Italia son azotadas por ese mal ¿Qué puede esperar Cuba?
- Hay que cerrar los colegios.
- Es una barbaridad enviar brigadas de médicos para el extranjero.
- Ahora no es momento para la lucha contra el bloqueo, ríndanse, es lo que tienen que hacer.
Se que algunos reclamos fueron hechos con la desesperación, pero otros desde la posición de que en Cuba todo se hace mal. Desde el principio hasta hoy he dicho que el Sistema de salud cubano está preparado para este tipo de contingencia, lo ha demostrado en muchas oportunidades. Lo viví de cerquita cuando la epidemia de dengue de 1980 y después con una buena cantidad de enfermedades a veces introducidas en nuestro país.
Aquella frase de Fidel (en los años 60) que parecía entonces una locura, de que en el futuro Cuba sería un país de hombres de ciencia, con el bicharraco asqueroso ese (no me da la gana de decirme Coronavirus, ni Covid) se ha demostrado en las respuestas que tiene mi pequeñito país. El Interferón sirvió en China y otros países, y así otros medicamentes que de alguna manera han influido en los pocos decesos en la Mayor de las Antillas.
Entonces sólo pido a los que por privado o público atacaron mi lucha contra el bloqueo (cada día es peor), mi confianza en nuestros sistema de salud, nuestro gobierno y mi partido, tengan la decencia de darme la razón. No lo pido público, puede ser en privado. Tengan la hidalguía de decir que se equivocaron, que les faltó confianza porque la vuelta a la normalidad por fases estudiadas está al doblar de esquina, entonces ganamos una vez más los que apostamos por un sistema perfectible, es cierto, pero que tiene como centro al hombre. No somos egoístas, nuestro bienestar es el de todos, incluidos los criticones acérrimos.
Ah, se que puede haber un rebrote, que tenemos que seguirnos cuidando los de la tercera edad, cardiópatas, ciegos, diabéticos, embarazadas, discapacitados y si nos llaman la atención, lo inteligente es agradecer que otros, muchos, se preocupan por uno.
La cura del bicharraco debe ser una vacuna. Esa no se sabe cuando se fabricará. Mientras hay que cuidarse, mantener la higiene, acostumbrarse al nasobuco y mirar hacia atrás para alegrarnos de que en Cuba no hubo un hueco para apilar ataúdes, como en Nueva York, ni en Guayaquil, o en Madrid. Y si pensamos en eso intentemos buscar el por qué, supongo que a nadie se le ocurrirá decir que fue cuestión de suerte.