Amaury Pérez en Con 2 que se quieran 3. Foto: Peti González Gutiérrez.
Cuando vi el primer programa de la segunda temporada de Con 2 que se quieran, la primera pregunta que le hice a Amaury Pérez Vidal, su conductor y director general, fue: ¿Por qué abandonaste los tenis?
Porque en la primera entrega el entrevistador iba bien vestido, pero informalmente, con aquellos “tacos” blancos que contrastaban con la manera en la que llegaban los invitados.
Al preguntarle la causa del cambio me dijo más o menos: “El tiempo pasa, debo llevar bien la corbata, y no me gusta repetirme”. A mí, por provocadores, me gustaban los tenis porque las entrevistas eran… provocadoras. Al poco tiempo me olvidé de la ausencia de los tenis, que estimularon un alto punto de comentarios en aquella primera temporada.
En el segundo paquete de la entrega varió el set: fue más íntimo, la presentación mostraba a Amaury todo elegante llegando al estudio, y el entrevistado se le sentaba enfrente, casi a metro y medio. El diálogo transcurría casi en penumbras.
Con José María Vitier, en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí/ Archivo CD.
El cambio escenográfico de esta tercera temporada, punto de debate actual, no me tomó por sorpresa porque estuve en el estudio justamente el día en que eran entrevistados Víctor Fowler y Gloria Torres.
Me gustó al verlo “en vivo”; me gusta en la televisión y su sumo responsable es Amaury, así me lo ha dicho a mí y ante las cámaras. ¿Por qué el cambio?:
- Porque no le gusta repetirse.
- Buscó una visualidad más contemporánea, a la par de lo que hoy se ve en el mundo.
- El noventa por ciento de los entrevistados no son sus amigos; los conoce, los respeta, pero a algunos los ha visto por primera vez a la hora de entrevistarlos.
¿Que debió dejar el set íntimo igual? Tal vez Amaury y yo (más otras personas) estamos equivocados, pero cuidado: el bonsái, la banderita cubana, están en el set, y otros elementos se ven tras una pared por la que se adivinan los objetos. Ruptura y continuidad.
La actual escenografía permite que la luz, al cambiar de colores, convierta el mismo espacio, mucho más reducido que los anteriores, en uno diferente cada vez, y también ahora tiene un papel protagónico en la dramaturgia. ¿Acaso no fue eso lo que se consiguió en el final de la entrevista a Tony Ávila? La presentación animada lleva una versión distinta de la canción tema primigenia.
Tony Ávila fue el entrevistado en el programa más reciente que hemos visto. Foto: Peti González Gutiérrez/ Facebook.
Enseñar, como al descuido, los micrófonos y rieles aéreos, tomar primerísimos planos a los entrevistados (por cierto muy bien maquillados), son algunas de las ventajas de este montaje que algunos dicen tiene poco fondo visual y otros catalogan de frío. Tiempo al tiempo, con esto sucederá igual que con los tenis, primero rechazados, después extrañados. O quizás no.
Pero, hasta ahora he escrito sobre el arroz, las aceitunas y los ajíes, y no del pollo: las entrevistas, que a mi juicio muestran a un Amaury más incisivo y a la vez contenido, dándole todo el protagonismo a sus invitados.
Si a Mireya Luis la conozco mejor luego de esa conversación sosegada que abrió la tercera temporada de Con 2 que se quieran, el actor Jorgito Martínez creció no sé cuántos metros ante mis ojos por su valentía a la hora de hablar del cáncer que padece, su tratamiento y la naturalidad con la que ve su hoy, sin pensar en el mañana.
Patricia Arés, esa gran sicóloga, hija de un siquiatra eminente de Holguín, lugar en el que conocí al singular especialista, me hizo pensar en la genética. Oyendo a la carismática doctora que se adentró en el complejo mundo de la familia cubana de hoy, me dije: “De tal palo, tal astilla”.
Y bueno, la de Tony Ávila es una entrevista pendiente para mí, no al trovador sino al estudiante y profesor de filosofía, que en cada canción pone algo de su conocimiento sobre la sociedad. Amaury se lució, sacándolo un poco de paso, lo que, siempre que se haga con respeto, es totalmente válido.
En fin, creo que como las dos temporadas anteriores, más allá de la escenografía, vital en un audiovisual, solo por esa garra con guante que desnuda al entrevistado frente a nosotros, Con 2 que se quieran (3) vale la pena. ¿Verdad, Calviño?
(Tomado de Portal de la Televisión Cubana)