El fenómeno del atraso en los pagos a los peloteros es hijo de la indisciplina financiera y económica.
Con muchos, muchísimos aciertos de sus predecesoras, pero igualmente deudas que apremian ser resueltas inicia este sábado la LVII Serie Nacional de béisbol.
Por lo que representa para los cubanos su deporte nacional, en todo foro se ha debatido de cuanto se hizo y lo que se puede hacer.
Así encontramos que 61 peloteros debutarán en la edición que hoy tendrá su voy de play en el estadio Mártires de Barbados, de la granmense ciudad de Bayamo, mismo donde los campeones defensores, los Alazanes de Carlos Martí, alzaron en enero por vez primera el trofeo en los clásicos.
Allí, en la tarde, Villa Clara y el anfitrión inaugurarán la lid. Mañana le se unen Pinar del Río-Camagüey, Artemisa-Cienfuegos, Industriales-Isla de la Juventud, Matanzas-Mayabeque, Sancti Spíritus-Las Tunas y Ciego de Ávila-Guantánamo en dominios de los primeros.
En realidad son casi menos de la mitad de los novatos que lo hicieron en la edición precedente.
Para la actual, justamente resultó el mentor también al IV Clásico Mundial de los que apeló a pocos con dos, igual que sus homólogos azul e isleño.
Solo la escuadra espirituana inscribió uno, mientras que las matancera, avileña y agramontina dieron espacio a tres per cápita, pinareña, mayabequense y villaclareña a cuatro, las artemiseña, tunera y guantanamera a cinco y cienfueguera, holguinera y santiaguera a seis.
Es verdad de perogrullo que la juventud impregna desde competitividad hasta frescura a cuanto enfrenta, algo de lo que está necesitado el principal espectáculo deportivo, empero ocurre que cuando finaliza la temporada muchos de ellos acumulan pocos turnos al bate o innings sobre el box.
También es conocido el desangre que vive la pelota por el abandono de contrato que hacen jugadores de variadas categorías con el sueño de jugar –fundamentalmente- en las Grandes Ligas estadounidense, algo que pasa por la política de bloqueo de la nación norteña que data de más de medio siglo.
Es el tema de los novatos de los puntos rojos por lo que implica el arribo y despedida de muchos de ellos en un certamen al que se le exige calidad suprema desde el primer lanzamiento.
Por ello y más aumentan las voces que claman por dejar el torneo para menores de 23 años, que cumplió su cuarta edición, como el Campeonato Nacional con 16 equipos y celebrar uno que diera el monarca de la Liga cubana con menos elencos.
Concentrar a los mejores tal vez en cuatro o seis armadas es lo que se sugiere.
De esa convocatoria saldría el representante de la isla a la Serie del Caribe, concebido para febrero anualmente.
Hoy el pitcheo con que cuentan los equipos dista mucho de ser relativamente dominante. Son escasos los lanzadores con más de 90 millas en sus lanzamientos y lo que es peor, la mayoría de los serpentineros anda alejada del concepto de trabajo sobre el box.
El bateo deja que desear. Abundan las novenas que no pueden contar con un slugger, ni un hombre proa que sepa exprimir al pitcher y para que hablar de los robadores de bases, entre otros, lo cual genera dolores de cabeza en los mentores, a quienes se les hace difícil hacer una alineación ofensiva.
De eso y más se trata y se conversará hasta tanto los decisores, y no solo de la Dirección Nacional de Béisbol asuman una realidad que abruma.
Por lo pronto se dan pasos como la nueva imagen del sitio web de la Federación, un comercial que aprovechó introducir en diálogo con Cubadebate Carlos del Pino, jefe de Estadísticas de la entidad.
Los análisis en torno a lo expuesto continúan porque acercarse a la perfección lleva tiempo, financiamiento y preparación.
Mientras tanto los proponentes de la edición que hoy inicia esperan que los estadios muestren otra cara con una campaña organizada y de mayor competitividad que la precedente.
Tal vez la próxima temporada complazca a los amantes con una Serie Nacional y una Liga Cubana de lo que es pasión aquí.
Todos queremos el éxito.