Los indicadores de la Ciencia

En la Ciencia, como en muchas otras esferas de la actividad social, el empleo de indicadores cuantitativos constituye una herramienta muy útil, que permite apoyar los análisis y proyecciones con datos objetivos, superar lo anecdótico y subjetivo, comparar el desempeño actual con el alcanzado en etapas anteriores y con el de otros países o instituciones similares.

La práctica más o menos universal es considerar indicadores de “entrada” y de “salida”. Los primeros caracterizan los recursos humanos y materiales que se dedican a las actividades científicas y tecnológicas (ACT). Los segundos tratan de medir cuánto se obtiene del esfuerzo realizado.

La selección concreta delos indicadores depende de los objetivos que se desea evaluar. Varía de un lugar a otro, aunque existen acuerdos que permiten consolidar las estadísticas nacionales, regionales o mundiales y comparar a los países e instituciones entre sí. Se ha venido perfeccionando con el tiempo y es objeto de frecuente discusión.

Los indicadores de entrada más comúnmente utilizados por los países son: la fracción de la población dedicada a las actividades científicas y tecnológicas, el por ciento del Producto Interno Bruto (PIB)destinado a financiar la investigación científica y el desarrollo tecnológico (I+D)y la inversiónanual en I+D por cada investigador.

En cuanto a los indicadores de salida, la investigación se caracteriza principalmente por los artículos publicados en revistas científicas arbitradas y las patentes solicitadaspor científicos radicados en el país. Así se mide la producción de nuevos conocimientos y de nuevas aplicaciones de los conocimientos existentes. Puede incluirse también la publicación de libros científicos, monografías y tesis de doctorado.

Los resultados de la aplicación práctica de la ciencia, son más difíciles de medir, porque sus efectos generalmente no son directos ni inmediatos. El númerode nuevos registros aprobados (medicamentos, programas informáticos, productos de uso agrícola, normas técnicas, marcas comerciales, etc.), fruto de las actividades de desarrollo tecnológico e innovación, caracterizan de cierta manera la “llegada” de la ciencia y la tecnología a la producción y comercialización de bienes y servicios. La fracción del PIB (o de las exportaciones)correspondiente a productos o serviciosconsiderados de alta intensidad tecnológica,refleja su impacto económico.

Estos indicadores ayudan a capturar, con un mínimo de datos, los aspectos más sobresalientes de las actividades científicas y tecnológicas de un país o una institución. Claro que detrás de cada cifra pueden esconderse muchas otras, que permiten analizarlas con mayor detalle. Por ejemplo, la inversión en I+D tiene una estructura por fuentes (presupuesto del Estado, fondos empresariales, créditos bancarios, financiamiento externo, etc.) y destinos (financiamiento parainstituciones, programas priorizados, inversiones, etc.). Las publicaciones se distribuyen por especialidades científicas, las patentes por ramas de la industria, etc. Las estadísticas de la Ciencia no se reducen a los indicadores mencionados.

En Cuba hay especialistas que conocen muy bien este tema. El país está integrado a la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT)1 y tributa a los informes de la misma con sus datos. Sin embargo, como los recursos destinados a la Ciencia, la Tecnología y la Innovación no aparecen nominalizados en el plan de la economía nacional, se hace difícil determinar con exactitud cuánto se emplea en esta esfera. El uso de los indicadores cuantitativos para el análisis y proyección de las actividades científicas y tecnológicas es bastante limitado.Actualmente se trabaja para perfeccionar su diseño y el registro de los datos.

Según el último informe mundial sobre la Ciencia, publicado en 2015 por la UNESCO2, los indicadores globales de la ciencia y la tecnología están creciendo rápidamente. En 2013 se alcanzó una media mundial de 1083 investigadores equivalentes a tiempo completo3 por cada millón de habitantes, la “intensidad de I+D” se elevó a 1,7 % del PIB mundial y el gasto anual por investigador hasta 190 400 USD.En las revistas indizadas en la Web of Science4 se publican cada año 176 artículos científicosy sólo en la oficina norteamericana de patentes y marcas (USPTO) se presentan 39 solicitudes de patentes por cada millón de personas de la población mundial. Estas cifras evidencian el papel creciente de la ciencia y la tecnología en las principales economías del planeta.

Los indicadores de los diferentes países muestran grandesvariacionesrespecto a esos valores medios, reflejo de las enormes desigualdades económicas que existen entre ellos.En Cuba, de acuerdo con la información disponible, la cifra de investigadores equivalentes por cada millón de habitantes es ligeramente superior a la media mundial, pero las de inversión en I+D, así como las de publicaciones, patentes y otras salidas,son más bajas. El principal problema es que la mayoría de los indicadores muestran una tendencia decreciente, que es muy necesario revertir.

Para ello, seráde gran ayudaactualizar los indicadores de la Ciencia cubana e integrarlos al sistema de dirección de las instituciones científicas, las empresas, el Gobierno, el Estado, el Partido, desde la base hasta su más alto nivel. Hay que lograr que los indicadores no sean solamente un instrumento de análisis “post mortem” de los resultados del año anterior, sino un arma para la Planificación, que nos ayude a proyectar el futuro, fijar metas y transformar la realidad.

El Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, contiene entre sus ejes estratégicos el de Potencial Humano, Ciencia, Tecnología e Innovación. Los indicadores de la Ciencia deben ayudarnos a precisar cuánto nos proponemos avanzar en cada uno de los objetivos específicos de este eje.

No quisiera terminar este elogio de los indicadores cuantitativos de la Ciencia, sin recordar que, a fin de cuentas, ellos son sólo una buena herramienta para el análisis de las actividades científicas y tecnológicas5. De ninguna manera sustituyen al análisis propiamente dicho, el cual deberá considerar también elementos cualitativos, que las cifras no logran capturar.

Por poner sólo un ejemplo: el compromiso de los científicos cubanos con los destinos de su pueblo ¿en qué cifra cabe?

Es que “no todo lo que se puede contar cuenta, y no todo lo que cuenta puede ser contado”6.

Notas

  1. Ver http://www.ricyt.org
  2. Informe de la UNESCO sobre la Ciencia. Hacia 2030. https://en.unesco.org/unesco_science_report
  3. Esta cifra considera también a los profesionales que, como los profesores universitarios, dedican sólo una parte de su tiempo laboral a la investigación científica.
  4. Base de datos que agrupa a unas diez mil revistas científicas de todas las especialidades, seleccionadas entre las más citadas a nivel mundial.
  5. Para una crítica al uso inadecuado de los indicadores puede consultarse el “Manifiesto de Leyden sobre indicadores de investigación”. www.ingenio.upv.es/manifiesto
  6. Esta frase suele atribuirse a Albert Einstein, pero en realidad fue escrita en 1963 por el sociólogo norteamericano Edward Bruce Cameron.