David Beckham. Foto tomada de Goal.com.
El carril derecho del Manchester United fue, entre 1995 y 1999, un entramado liberal, una alternativa para el ataque que se convirtió en cuasi-hegemónica, una variante irónica ante las teorías de la pierna cambiada.
Probablemente la principal virtud del Ferguson de mediados de los noventa haya sido decirle al “10” que jugaría como “7”, a un costado de la cancha (el derecho), para que centrase balones, con el cuerpo a medio arquear, y buscase a delanteros que no sobrepasaban los 1,80 de estatura.
El objetivo era único: juego raso desde el centro, y aéreo, preferentemente, desde el sector que dominaba David Beckham. Por el medio, la mesura; por la derecha, el desenfreno; por el centro, la pura formalidad del dinamismo inglés; por la derecha, la delicadeza del empeine.
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Encima del césped de Old Trafford, al hijo del empleado de fábrica y la peluquera judía, se lo vio vestir como los dandis del siglo XVIII. Debajo del Sharp o el Vodafone de la camiseta había siempre algo distinto. Detrás, por ejemplo, del Sharp de Nicky Butt, podía notarse un traje de capitán de buque destructor. A Becks muchas veces se lo vio quitarse el sombrero de copa para cabecear un balón, pegado a la banda.
Ofrecía, sin la pelota, un espectáculo pertinaz. Cuando la tenía, la estrategia de los rivales consistía, básicamente, en presionarlo para que utilizara la pierna menos hábil. Los defensores contrarios sabían que, de cometer una falta cercana a su propio arco, ochenta minutos y varios kilómetros recorridos podrían haber sido inútiles: Beckham vendría despacio para colocar el balón en el pasto y darle rosca hacia la red. Gran parte de la resistencia humana tiene que ver con esas cosas. Con saber acomodarse ante la muerte, por ejemplo.
Todo fue una novela de caballería hasta febrero de 2003, cuando el United jugó en la quinta ronda de la FA Cup ante el Arsenal. Perdieron 2-0 en el teatro de los sueños. Giggs falló un gol a puerta vacía. Ferguson pateó un botín que llegó hasta la ceja de ‘Becks’. Sangró el inglés. A fines de mayo marcaría su último gol con los Red Devils. En la victoria que les daría el título de liga. Ante el Everton. De tiro libre. Meses más tarde tenía casa en Madrid.
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La historia es sucinta: el equipo blanco quería a Ronaldinho y el Barcelona a Beckham. Terminó siendo el cuarto galáctico y el brasileño cambiaría la historia azulgrana por aquella época.
Allí, al londinense se le recuerdan cuatro o cinco buenos partidos. Quizás seis. Solo fue verdaderamente resolutivo al final de su última temporada en el Madrid (2006-2007) donde ‘la perla’ Reyes (cedido por el Arsenal) era el encargado de los golpes francos directos. Ganó esa liga y una Supercopa de España cuando apenas había acabado de aterrizar en la capital española. Luego se mudó a Los Ángeles para convertirse en el “jugador franquicia” (término que emplean los norteamericanos para decidir a quién pagarán más) del Galaxy. Siempre quiso estar cerca de Hollywood.
Más tarde pasó dos temporadas cedido en el Milan y una lesión en el tendón de Aquiles impidió su convocatoria al Mundial de Sudáfrica. En enero de 2013 quedó libre y firmó por el PSG. Demoraría casi un mes en debutar. Tenía treinta y siete años. En mayo jugaría su último partido como profesional contra el Brest. Aún se recuerdan las lágrimas cuando fue sustituido.
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El 4 de julio de 1999 se casó en un castillo en Irlanda con Victoria Adams. En los tabloides ingleses comenzó a aparecer un día el Beckham futbolista y, al otro, el Beckham de los posters y las marcas. Cada peinado del mediocampista llegó a la prensa. En tiempos de la Copa del Mundo de 2002 gran cantidad de japoneses quiso tener el mohawk del ‘Spice Boy’. Fue el futbolista mejor pagado del mundo en su momento debido a los ingresos por derechos de imagen y publicidad.
En 2014 decidió crear un club de fútbol en Miami. Ni Abramovich, ni los propietarios del PSG, ni otro grupo inversor quisieron lanzarse. El comisionado de la MLS, Don Garber, citado por El País, envió un dardo: “yo he aprendido que no todo lo que quieres se puede hacer. A veces tienes que dar un paso atrás”… y levantar la cabeza para pegarle de derecha con rosca, por encima de la barrera, directo hacia la escuadra.
Liga española
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Lo mejor de la próxima fecha
España:
Barcelona vs Villarreal (6 de mayo)
Inglaterra:
Arsenal vs Manchester United (7 de mayo)
Italia:
Milan vs Roma (7 de mayo)
Juventus vs Torino (7 de mayo)
Alemania:
Borussia Dortmund vs Hoffenheim (6 de mayo)