Foto: Darío Gabriel Sánchez/ Cubadebate.
No por esperada duele menos la noticia: Fidel murió este 25 de noviembre, justo sesenta años después que partiera desde el puerto mexicano de Tuxpan para iniciar la última y definitiva etapa por nuestra independencia. Cuando las fuerzas del régimen de Batista echaron a rodar el rumor de que había muerto en el intento, el pueblo entonces no lo creyó.
Esta vez no hay dudas, pero nos consuela saber que acaba de traspasar el umbral de la inmortalidad y aunque tristes, los cubanos estamos tranquilos, en paz, porque él, Fidel, logró en la vida lo que ningún otro líder revolucionario en la historia de la humanidad: dirigió la lucha armada, tomó el poder, lideró la construcción de una sociedad nueva, justa, digna y soberana y, por si fuera poco, fue testigo de que su pueblo y la dirigencia a la que confió el presente y el futuro de la Isla, consiguió que el imperio admitiese que su política contra la Revolución Cubana había fracasado y todo, sin apartarse un ápice de los principios. Nada nos hizo ceder y la negociación en la que pocos creyeron se hizo en pie de igualdad.
Este 29 de noviembre desandará el camino emprendido el 1ro de Enero de 1959 al frente de la Caravana de la Libertad para que sus restos descansen en tierra de mambises. No podría ser de otra manera.
Dejo a los historiadores el análisis profundo y mesurado del significado y trascendencia de Fidel en la historia universal.
Doce años tenía cuando el 8 de enero de 1959 mis padres me llevaron a recibirlo. Fue en la Virgen del Camino, y la inocencia no me permitió aquilatar en toda su dimensión aquel hecho inmenso de ver a los barbudos entrar en La Habana y mucho menos imaginar que un día me sentaría al lado de aquel hombre a responder decenas de preguntas en medio de la llamada crisis de los balseros.
Eran días difíciles. Los periodistas nos multiplicábamos para reportar el “pulso” de la calle y dejar constancia de los crímenes y desmanes realizados por algunos elementos pagados o estimulados por el dinero del Norte con el fallido objetivo de hacer ingobernable el país. Una de aquellas víctimas fue el teniente de navío, Roberto Aguilar Reyes traicioneramente asesinado en el Mariel por Leonel Macias, un antiguo compañero de trabajo quien a pesar del crimen fue recibido como un héroe en territorio norteamericano.
Como otros periodistas escribí comentarios sobre la desleal política migratoria de Washington, algunos de aquellos trabajos llamó la atención del Comandante quien contactó telefónicamente con el Director del periódico Granma para conocer más detalles de la periodista que redactaba aquellos artículos algunos de los cuales los transmitía Radio Rebelde en sus noticieros.
El sábado 20 de agosto a las nueve de la noche recibí una llamada en mi casa. La voz, inconfundible. Me preguntó si tenía unos minutos para reunirme con él en el Consejo de Estado, quería conocerme. Un combi verdeolivo te recogerá en diez minutos, te parece bien? habría dicho
Intrigada llegué hasta su oficina. Allí me esperaba de pie y con una sonrisa. Debió percibir mi ansiedad y como para calmarme comentó: me gusta lo que vienes escribiendo, todo claro, con un lenguaje sencillo. Tú y Eduardo Dimas (periodista de la TV) tienen un estilo sobrio que llega.
Recordamos juntos algunas anécdotas del Periódico, las largas noches que él pasaba allí y que extrañábamos. Entonces me interrumpió: qué necesitan? “más páginas, Comandante, el Período Especial nos ha afectado el espacio y eso debilita el mensaje”.
El lunes su ayudante personal visitó el periódico y solicitó a nombre de Fidel un proyecto de plan para rescatar las páginas del diario. Necesitaba conocer el monto del presupuesto. Así era él, buscaba y encontraba en el más sencillo trabajador el camino de la solución de los problemas. La anécdota es una entre muchas, su diálogo con el pueblo era permanente.
Anoche cuando escuché la voz entrecortada y muy triste del General-Presidente, anunciando la trágica noticia de la muerte del Comandante en Jefe, mi primer sentimiento fue de desprotección, se nos fue Fidel y ahora? pero esa sensación desapareció de inmediato. Cómo sentirme desprotegida con su muerte si su vida y su lucha la dedicó para que jamás los cubanos nos sintamos solos porque nos legó una obra que protege con leyes y hechos a cada cubano.