Se hizo la cruz

A pocos meses de los Juegos Olímpicos de Río, parecía iba a repetirse el bochorno de Londres 2012, donde no clasificamos a ningún equipo de deportes colectivos. Pero la selección cubana masculina de voleibol acaba de romper el maleficio con una sorprendente actuación por tierras canadienses.

Lucía empresa harto difícil. Los canadienses nos habían mayoreado en las más recientes competencias y jugaban en cancha propia. El pasaje a Río parecía una quimera. Más los muchachos se rieron de los imposibles.

Se unió el aporte fundamental de los cuatros jugadores que militan y se pulen en ligas extranjeras (especialmente el Capitán Cepeda), el ímpetu de los jóvenes (varios) que han ascendido apresurados a la selección nacional, el orden, rigor y disciplina que Rodolfo Sánchez le ha imprimido al imberbe equipo, y la experiencia y sapiencia que debe haber aportado el laureado técnico Gilberto Herrera, ahora como segundo al mando.

Barrieron a Puerto Rico, México y Canadá por ese orden y dejaron una grata impresión en este torneo preolímpico, con una formación bien renovada y con evidente futuro.

Si algún deporte ha sido esquilmado en Cuba por las deserciones, los abandonos y las indisciplinas, es el voleibol. Más incluso que la pelota. En los últimos 15 años ha habido que formar como diez selecciones masculinas distintas por la continua sangría de jugadores. Y hablamos de un deporte que es casi de laboratorio en nuestro país, por la escasez de competencias domésticas y la ínfima cantera de dónde escoger los talentos si lo comparamos con el propio béisbol.

Lo logrado en el Centro Deportivo Saville en Edmonton es apenas un paso, pero muy esperanzador. Alienta a un deporte que nos ha llenado de orgullo; muestra a otras disciplinas un camino de resultados logrado con el concurso bien planificado de jugadores que participan y elevan su nivel en ligas foráneas, sin renunciar a participar en la selección patria; constituye un incentivo para el jovencísimo equipo femenino, bien lejos aún de las espectaculares morenas de Eugenio George, pero con potencial para buscar caminos más altos.

Todavía nos queda una opción colectiva para Río de Janeiro: el baloncesto femenino, que tendrá su preolímpico mundial del 13 al 19 de junio en Europa. Doce selecciones se disputarán cinco plazas. Ojalá también haya alegría y presencia femenina cubana en un deporte colectivo en los Juegos Olímpicos.