Katy Perry y Lea Michele: dos prismas, dos voces, dos resultados

Todos nos sorprendimos cuando el single I kissed the girls de la bellísima Katy Perry (Santa Bárbara, California 1984) provocó furor en los medios y la audiencia radial mundial en 2008. El tema es un claro manifiesto a favor de la diversidad sexual. El álbum One of the boys escaló rápidamente los charts igual que su segundo disco de estudio Teenage dreams (colocó prácticamente todo el disco en el top ten de Billboard igualando a Michael Jackson) donde incluyó el enérgico y bello tema Fireworks reafirmando su postura por el respeto a la orientación sexual de todos y cada uno. Ahí fue donde empecé a interesarme en la Perry. Esos dos primeros discos me demostraron que la cantante, guitarrista y compositora tenía gas para el largo y siempre difícil recorrido por la “Industria del entretenimiento”.

Su más reciente disco Prism es coherente con el sonido pop que la distingue y aunque en honor a la verdad el primer sencillo desprendido del álbum no me interesó mucho (ni el clip), hablo de Roar, los otros Legendary lovers, Birthday, Unconditionally y Dark horse me parecen muy frescos y con una producción ajustada hasta el delirio de la perfección. Me gustan Prism y la señorita Perry. Después que la vi cantando Yesterday, en un homenaje a los 50 años del debut de The Beatles en Norteamérica en un evento pre-Grammy, caí rendido por la honestidad de su versión.

Lea Michele (El Bronx, NYC, 1986) es otra cosa. La actriz de teatro, cine e insuperable e indiscutida estrella de la serie Glee tiene una voz que ha sido comparada por la crítica con las de Barbra Streisand y Celine Dion y esas son palabras mayores. En Glee Lea canta de todo y todo lo canta muy bien, entonces era de imaginar que cuando Sony Music anunció su disco en solitario el álbum vendría cargado de versiones de los clásicos incluidos en Glee o al menos la convertirían en una versión femenina de Michael Bublé. No fue así.

Louder, que así se nombra el CD, fue un rotundo fracaso de ventas y de crítica porque los productores pretendieron, como hizo EMI Capitol con Katy Perry, crear otra a su imagen y semejanza, pero con un presupuesto bajísimo. Aunque parezca mentira, y algunos se asombren, la música pop es la que más eleva los costos de producción; si no se invierte, no se vende. De Louder solo disfruto el single Cannonball. El resto ya lo escuché mil veces en productos desechables y Lea Michele no lo es. Hay que escucharla entonar My man en un homenaje del Grammy Music Cares a la Streisand.

Espero y confío en que, con esa voz estremecedora, su segundo disco nos demuestre que hay y habrá Lea Michele para rato. Esa muchacha se lo ganó. Ahora, pues, que Sony retribuya y promueva, con la justicia y estrategia correcta, lo que de seguro caro compró.