Por Oscar Sánchez Serra
Qué le pasa a nuestro deporte? ¿Estamos en un franco retroceso? ¿Por qué? ¿Es reversible? ¿Habrá caducado nuestro sistema de desarrollo en esta esfera social?
En síntesis las respuestas: Estamos por debajo de las expectativas que le hemos creado al pueblo; sí, hemos retrocedido; por alejarnos de los principios en los que sustentamos nuestro modelo de desarrollo deportivo; es reversible y no ha caducado el modelo, solo se trata de recuperarlo, adecuándolo a las nuevas exigencias.
Un gran abanico de opiniones también intenta dar respuestas a esas preguntas, las cuales vienen motivadas por un escaso resultado internacional en la alta competición, escenario donde este pequeño país ha escrito páginas imborrables, alcanzando categorías de verdaderas hazañas.
Los criterios se multiplican gracias a las nuevas tecnologías de la comunicación, en la cual dicho sea de paso, Cuba está siendo muy activa, contrario a lo que muchos pensaban y piensan, como si este fuera un lugar acrítico. En el deporte hay una verdadera cultura del debate, quizás por su carácter eminentemente público y de espectáculo social. Bastaría con asomarse a CubaDebate.cu para ver ese ejercicio.
Y claro está el ágora es más amplia y más diversa cada vez que concluye un evento grande como, por ejemplo, el Campeonato Mundial de Atletismo recién finalizado en Moscú, la capital rusa.
Ante un problema, no hay que atacar o centrarse en las consecuencias, sino en sus causas para encontrar las respuestas a las preguntas más importantes, a nuestro modo de ver, los porqué.
Nos hemos dormido sobre los laureles. Seamos honestos y reconozcámoslo todos. No importa lo que digan nuestros enemigos. Seamos serios. Revisemos cada disciplina, cada recurso humano y material que dedicamos al deporte. Debemos ser profundos en los análisis, aplicar nuevas ideas, conceptos y conocimientos. Distinguir entre lo que se hace por la salud de los ciudadanos y lo que se hace por la necesidad de competir y divulgar este instrumento de bienestar y de salud. Podemos no competir fuera del país y el mundo no se acabaría por eso. Pienso que lo mejor es competir dentro y fuera, enfrentarnos a todas las dificultades y hacer un uso mejor de todos los recursos humanos y materiales disponibles.
Es solo un fragmento de la Reflexión del compañero Fidel, Para el Honor Medalla de Oro, el 24 de agosto del 2008, y en las cuales hay claves para desde entonces haber trabajado.
Es imprescindible comenzar por reconocer que nos hemos distanciado de los preceptos del deporte revolucionario, en otras palabras del pensamiento del Comandante en Jefe en este campo. Es duro, pero es así.
Lo primero que ha desaparecido es la posibilidad de una amplia participación, la cual ha de tener a la escuela y a nuestro sistema nacional de enseñanza como centro fundamental y decisivo del desarrollo deportivo, y que debe incluir cuando se trata de calendario competitivo, tanto municipal, provincial o nacional, a la enseñanza deportiva.
Tradúzcase en que los Juegos Escolares Nacionales no pueden ceñirse a una competencia inter EIDE. Su verdadero carácter nacional lo alcanzaría si articulamos un sistema que incluya a los alumnos de esas escuelas y también a los atletas de los municipios, con Juegos de la categoría a ese nivel territorial y tributar los mejores exponentes al nivel provincial, para sacar la delegación a las lides del país. Pero todos optando, el que está en la EIDE y el que no.
Tal proceder permitiría llegar a un régimen de participación más amplio, incluyente, competitivo, porque el de la EIDE va allí a exponer su condición de talento. Si no lo ha desarrollado o no lo demuestra, acorde a los principios fundacionales de esos centros, tiene que ceder su puesto a otro. Por demás, sería más racional, pues competir en el municipio y en la provincia, llevaría menos gastos en aseguramientos, entiéndase transporte, hospedaje, alimentación.
Concentremos los esfuerzos a esa escala y terminaríamos obteniendo la misma dimensión internacional que hemos alcanzado. ¿O acaso estar hoy en la selecta lista de las 21 naciones que han ganado más de 200 medallas en Juegos Olímpicos o en la aun más selecta de 18 que han sobrepasado las 70 doradas en ese máximo concierto universal, es un regalo de la divina providencia? Claro que no, lo logrado tiene en ese régimen de participación su máxima expresión.
Los recursos se pusieron para construir los cimientos sobre esa base. Para cosechar había que cultivar, pero para seguir cosechando ha de seguirse cultivando, y eso lleva trabajo y duro; lleva atención y seguimiento a los profesores de educación física, quienes tienen en sus manos al futuro, que puede ser un campeón, pero si no, debe formarlo en los hábitos de una cultura física que lo haga mejor científico, maestro, obrero, técnico, intelectual o militar, en fin en un hombre o mujer saludable.
Cuba es de los poquísimos países que tienen la educación física desde el primer ciclo de la enseñanza primaria, es decir desde primer a cuarto grados. Esa es una potencialidad que hoy estamos desperdiciando, porque a esos pequeños no llega el deporte para disfrutarlo a manera de de competencia de emulación interescuelas. Tenemos más de 8 000 primarias, casi mil secundarias, preuniversitarios urbanos, enseñanza técnica profesional, si involucramos todo ese caudal en una estructura orgánica, salen los velocistas que tuvimos como Silvio Leonard, los Juantorena, las Ana Fidelia Quirot.
Hacer un uso mejor de todos los recursos humanos y materiales disponibles, es justamente ubicarlos hoy donde más nos hacen falta, el deporte de alta competición demanda grandes erogaciones en pasajes aéreos, alimentación, medicina, vestuarios, implementos. Sin embargo, si ahora ponemos esos recursos solamente en una elite ficticia, sin calidad para convertir el aseguramiento en resultado, caería en saco roto y lo que es peor, seguiríamos sin cultivar las semillas que nos permitirían las buenas cosechas. Hay que cambiar la ecuación, en la actualidad lo que tenemos hay que ponerlo para forjar y eso no es de uno o dos años, consume tiempo, pero como decía Antoine de Saint-Exupéry, en uno de sus poemas, hay que soportar las orugas para ver volar las mariposas.
Estas son a nuestro juicio premisas indispensables y perfectamente posibles de materializar, tema sobre el cual trataremos en la segunda parte de este recorrido por las venas de nuestro movimiento deportivo. (Continuará)
(Tomado de Granma)