De ese modo, con un alicaído "puede ser", comienza esta mañana la tertulia de los dos viejos amigos. La mecha de la dinamita está prendida, al igual que el tabaco de Liborio, que le da una chupada infinita y la disfruta como si fuera su último deseo en este mundo.
-Ay, compadre, la de cosas que yo tuve que oír en ese radio, dice envuelto en una humareda densa y maloliente.
-Pero hombre, ¿qué diablos dijeron que te han dejado con ese berrinche?
-Más bien, lo que me jode es lo que no dijeron. Fíjate tú que se pasaron el tiempo hablando y celebrando que por fin se acabaron las zonas, y que Metros se fue, y que esto y lo demás. Y eso yo la verdad que no lo veo mal. Ni las zonas, ni Metros, aportaban gran cosa al espectáculo. Pero chico, ¿tú crees que con eso se resuelve el problema verdadero? ¿O tú piensas que Metros era el único equipo que estorbaba y deslucía el campeonato?
-Claro que no. Lo que pasa es que se dieron unos pasos muy cortos, se dio maquillaje cuando se necesitaba bisturí. A mí no se me olvida lo que hace poco dijo Tony Castro en la televisión, que el béisbol en Cuba reclama transformarse en grande para recuperar el nivel que tuvo antes. Y eso es tan verdadero como que sobran novenas en el campeonato. Aunque ahora habrá un corte a mitad de camino...
-¿Y qué?, lo interrumpe Liborio, encogiéndose de hombros. Un primo hermano de ese corte ya lo conocimos con la Copa Revolución, que na' más que duró un par de años. Y esto me huele a cosa pasajera también, como la Super Liga. Entonces lo jodido es que luego volveremos a cambiar de estructura, y otra vez, y otra vez... Te digo que esta idea de dos torneos en uno va a acabar con los equipos que siempre empiezan "fríos" y se van "calentando" con la competencia. Y que las estadísticas se van a sentir y resentir. Y que esos peloteros 'tiernos' que se quedan fuera después de los 45 juegos, no van a madurar más nunca...
-Sí, hombre, pero no vas a negarme que el tema de los refuerzos le dará una imagen más moderna a la Serie. Porque está bueno ya de insistir en la territorialidad a ultranza, que ni los peloteros de los Yankees son de Nueva York, ni los de los Gigantes, de Yomiuri, y a pesar de eso tienen público garantizado todo el año. Y vamos, que aquí mismo lo vivimos el año pasado, cuando Matanzas hizo lo de nunca con un roster donde había gente de Santiago, Pinar, Villa Clara, Sancti Spíritus...
-Me parte el alma, le escupe Liborio, pero en eso sí que voy a tener que estar de acuerdo contigo. Ahí no te falta ni un cachito de razón, dice y sonríe y chupa su tabaco, que ahora suelta unas volutas caprichosas e igual de malolientes. Total, Miñoso no había nacido en Marianao, ni Cuevas era de oriente. Y el fanático los adoraba. ¿No te acuerdas, Patricio?
El Gallego se acuerda. Tanto, que se ha puesto a evocar los viejos tiempos, "coño, negro, qué clase de béisbol nos tocó ver a nosotros", y "nunca se me olvida el día que Isasi escondió la pelota en el Latino", y "ni hablar de ese Valle, fue un portento, un troglodita que tiraba cañonazos", y una lágrima casi le rueda por el rostro, y Patricio a que no, a conjurarla con un manotazo, porque Liborio es medio ñanga y va a reírse y no me da la gana que se ría.
-El problema, concluye, es que estamos en una encrucijada. Y si elegimos mal, se nos va el béisbol...
(continuará)