Strike 3: Crónica de una ausencia anunciada

Parece -fíjese bien, digo parece- que este año se repetirá la historia del pasado, cuando el campeón vigente no alcanzó la fase de postemporada. Entonces, el triste privilegio les tocó a los Industriales. Esta vez, Pinar del Río amenaza con seguirle los pasos al León.

Ha sido grande la caída de los occidentales. Tras imponer su ley frente a Ciego de Ávila en el play off de la (mal) bautizada Serie de Oro, el equipo da la impresión de atravesar un bache que excede lo estrictamente deportivo y se adentra en el apartado anímico.

Varias podrían ser las causas del bajón. Acaso el cambio de estratega (Castro en lugar de Urquiola) todavía no alcanza a ser asimilado por el grupo. Acaso falta motivación entre los estelares de la tropa, habida cuenta de que ninguno pudo abrirse espacio en la última selección absoluta del país.

Lo cierto es que anda mal Pinar, y no existen demasiadas razones para esperar su remontada. Ante todo, porque Duarte y Saavedra son apenas la sombra de los toleteros que asolaron montículos en el campeonato anterior, y porque la aportación de sus mejores brazos -Torres, Baños y el zurdo Julio Alfredo- se ha limitado a la irrisoria cantidad de diecinueve triunfos.

Con la meta a la vista, se me antoja muy tarde para Pinar del Río. Lo separan dos juegos completos del cuarto en la carrera por la clasificación -el inestable pero poderoso Sancti Spíritus-, y para colmo el calendario le reserva descanso obligatorio en la subserie decisiva. Es decir, que el monarca, para sobrevivir, depende de la colaboración ajena. Y eso, en materia de deportes, siempre es malo.

¿Qué le resta al equipo de Juan Castro? Un compromiso complicado en el Capitán San Luis ante Santiago -que también anda en busca del boleto-, otros tres desafíos versus Guantánamo, y después un respiro como visitante de Mayabeque y Camagüey. A seguidas, dos choques frente a Ciego, y un cierre martirizante contra unos Industriales que, seguramente, preferirán a Sancti Spíritus (y no a Pinar) como probable contrincante en la postemporada.

Mientras, los Gallos acogerán al correoso Cienfuegos para luego llenar de espolazos a Camagüey, la Isla y Mayabeque, los cuales les deben reportar nunca menos de siete victorias. Finalmente, Yuliesky y compañía se las verán con Granma y Villa Clara, que para entonces ya vivirá el lógico sosiego de quien se sabe asegurado para la etapa de play offs.

Definitivamente, la versión pinareña 2011-12 no tiene el calibre de su antecesora. Y el tiro de gracia lo ha recibido en marzo, justo a la hora del remate: ocho éxitos y nueve reveses son una patética cosecha a estas alturas de contienda. Sobre todo si el adversario directo ha sabido imponerse en once de dieciséis encuentros.

Por mi parte, yo voy a lamentar la ausencia del campeón (si es que llegara a producirse la ausencia del campeón). Y es que fumar daña la salud, pero en las postemporadas beisboleras de Cuba, el tabaco hace falta.