Torres, con cinco triunfos en la postemporada
Anoche llovió fuerte en Pinar. La sequía dejó de ser el signo de estos tiempos para dar paso a un aguacero de jonrones, plato fuerte que fue aderezado por batazos de todas las formas y colores.
Pinar cayó temprano sobre Ciego, sacó del box a un abridor que había dejado el brazo en el hotel, y después la emprendió con una procesión de relevistas. Casi cabe emplear la palabra "masacre".
Con el juego 11x0 en dos capítulos, nada podía hacer Roger Machado. Nada que no fuera esperar pacientemente el fin de la agonía, para entonces empezar cero a cero a la noche siguiente.
Nada tuvo que hacer Alfonso Urquiola, una vez que el encuentro quedó prácticamente decidido en los dos episodios iniciales. Nada, como no fuera preparar el menú del desafío del jueves. Es decir, el de hoy.
Nada -mejor dicho, casi nada- pretendo reseñar de la matanza acaecida en el Capitán San Luis. Pero vale la pena acuñar los cuatro bambinazos en una misma entrada; la permanencia de Peraza en el dugout -su suplente firmó un cuadrangular-; y el nuevo desempeño encomiable de Yosvani Torres, quien decididamente solo falla en sus primeras aperturas de cada dual meet.
Pinar se acerca al objetivo, aunque aún es temprano para firmar la defunción de Ciego, que dentro de unas horas buscará emparejar la serie con Vladimir García en el montículo. Frente a él, su tocayo Baños tratará de propinar el celebérrimo tiro de gracia.
Falta un rato para que se escuche de nuevo la voz de "play ball". De momento, gravita el recuerdo de una noche en que el aguacero anegó de jonrones un estadio pinareño. Y es que cuando a Natura se le antoja, llueve tanto que solo te queda la opción de guarecerte.
En tal caso, poco importa que seas un tigre.