Strike 3: Conteo regresivo

¿Despertará Peraza?

Estamos a las puertas del comienzo de la última batalla. Una batalla cuyos protagonistas nadie vaticinó hace algunos meses. Una batalla que se vislumbra ardua y trepidante.

Los contendientes juegan (bastante) bien a la pelota. Disponen de jugadores con oficio, aunque en las filas de ambos también hay hombres inexpertos. Pero la apuesta de los managers ha reportado frutos: del lado avileño, Yadir Rabí, Rubén Valdés y Osvaldo Vázquez han respondido a la confianza de Roger Machado; del otro, Julio Alfredo Martínez, Lorenzo Quintana y Luis Alberto Valdés no le han fallado a Alfonso Urquiola.

¿Cuál de las dos escuadras ha lucido más en la postemporada? Ciego de Ávila se desprendió del sambenito de caer siempre frente a Villa Clara, aunque luego no deslumbró al topar con Granma. Por su parte, Pinar apartó del camino -y con autoridad- las amenazas que representaban Sancti Spíritus y, en especial, Cienfuegos.

En general, ambos bandos han rendido de manera aceptable a la defensa. Sin embargo, los avileños mayorean al ataque -sobre todo en lo que se refiere a extrabases-, e igualmente aventajan en velocidad para correr las almohadillas.

En cuanto al pitcheo, los abridores de Pinar han rubricado desempeños de más categoría, pero el relevo de los Tigres ha resultado más confiable. Eso sí: los pitchers de Roger son propensos -demasiado propensos- a perder el control, y ese detalle puede reportar enormes "olas" a un Tsunami que sabe aprovechar eficazmente los deslices.

Dicho en pocas palabras, no hay superioridad manifiesta para ninguno de los contrincantes. Por lo menos a mí, me cuesta mucho sopesar las opciones de cada uno. Ahora bien, una cosa es segura: en este tipo de combates, el coraje personal, la astucia de la dirección y las veleidades de la suerte, suelen llevar un peso decisivo.

Por lo que he visto y escuchado hasta el momento, Pinar tiene preponderancia en los cálculos de la afición y los expertos. Y yo he de ser honesto: a mí también me parece favorito. Por un margen estrecho, casi infinitesimal, pero definitivamente insoslayable.

¿El motivo? Ciego carga con la presión de alcanzar lo que nunca ha conseguido: es decir, su misión se parece a la del explorador en tierras vírgenes. Pinar ya sabe que cumplió y sobrecumplió, y por ello carece del peso de las exigencias.

Más allá de pronósticos, solo puedo garantizar que la serie será de toma y daca, peleada sin economizar la pólvora ni la testosterona. Son dos buenos equipos, y sostendrán un buen play off. Y ninguno -lo digo sin asomo de vacilación- podrá pasear tranquilo por los cauces del duelo.

El que gane, deberá haber sufrido bastante para entrar en la gloria.

Las claves de Ciego

-Los Tigres juegan mucho mejor en el Cepero que en la carretera. Luego, necesitan ir al Capitán San Luis con dos triunfos en la alforja.

-Para vencer a Pinar no bastará con el brazo de Vladimir García. Específicamente, Michael Folch tendrá que mejorar sus performances.

-Roger Machado podría -y a mi juicio, debiera- sacrificar defensa en aras de productividad ofensiva. Esto es, Abdel Civil por Ricardo Bordón, y Osvaldo Vázquez en lugar de Lisdey Díaz.

Las claves de Pinar

-Si Peraza continúa en el letargo, hará falta un milagro para que su tropa equipare el superior gasto ofensivo del rival.

-El trío abridor -Torres, Baños y Julio Alfredo- está forzado a "caminar" lo más posible en cada desafío, toda vez que el bullpen del equipo ha suspendido los exámenes de postemporada, excepción hecha de Jesús Guerra jr.

-Lorenzo Quintana tendrá que asumir la difícil faena de frenar el juego rápido de los avileños. Ya se le vio pasarla mal ante Cienfuegos.