Strike 3: El oscuro panorama del oeste

En las muñecas de Cepeda descansa buena parte del sueño espirituano

Toca hoy el vistazo a la liga occidental, donde hay un par de duelos muy dispares. Puede que me equivoque -total, me ha ocurrido decenas de veces-, pero siento (y presiento) que uno de esos encuentros sacudirá a la Isla, mientras el otro debe navegar por cauces más tranquilos, a no ser que acontezca lo que pocos osarían presagiar.

Al grano, pues...

Sancti Spíritus - Pinar del Río

Considérenme iluso e/o ignorante, pero algo me dice que Pinar y Granma son, de los ocho conjuntos que avanzaron a la postemporada, los planteles menos capacitados para llegar al trono de la 50 Serie Nacional.

Los pinareños tienen una historia grande, ya lo sabemos desde que Perogrullo nos lo contó al oído. Sin embargo, carecen hoy del plus de calidad que los catapultó hasta las estrellas unas cuantas temporadas atrás.

Entonces disponían de un pitcheo que envidiaba el país. Pero ya no. El reciente retiro del gran Lazo los dejó sin un solo abridor de puntería, habida cuenta de que Vladimir Baños acusa una marcada inestabilidad, y de que Yosvani Torres no está apto para capitanear la rotación.

Flojo es el staff del equipo, y tampoco impresionan sus habilidades con el guante. Algo más puede pesar su eficiencia en el uso del madero, pero no creo que baste...

Ni me lo expliquen: está claro que William Saavedra, Donal Duarte y Yosvani Peraza "le meten miedo al susto". Pero y el resto, ¿qué? ¿Es suficiente con la buena campaña rendida por Mijaín Rivera y Lorenzo Quintana? ¿O cree usted que Norlis Concepción, David Castillo y Reidel Álvarez pueden prender la leña en un cuerpo monticular resolutivo como el de Sancti Spíritus?

No, señor. Por lo menos, la sensatez indica que ello no sucederá. Sancti Spíritus es superior a Pinar porque puede echar mano de un trío de buenos abridores -Ismel Jiménez, Ángel Peña, Noelvis Hernández-; porque puede acudir a apagafuegos dignos como Lázaro Santana, Yaniel Sosa, Yoen Socarrás, Danny González y Yaharisleivis Panamá; y porque tiene "compinches" suficientes para las travesuras ofensivas de Cepeda y Yulieski (verbigracia, Mendoza, Bello, Monteagudo, José Ramón Alfonso, Eriel, Robersis Ramos...)

A mi juicio, Alfonso Urquiola es de los managers más atinados que ahora dirigen en las Series Nacionales. Pero su astucia, creo, no alcanzará a llenar tanto vacío.

Desde hace mucho tiempo, Pinar se hizo un lugar entre los "monstruos" de la pelota cubana. Un lugar que los Gallos no han sido capaces de agenciarse. Sin embargo, les concedo ventaja para el match inminente. Quizás porque se trata de un grupo sabedor de que se juega su última carta -o penúltima, da igual- en el camino a la corona. Un grupo que, además, ha de quitarse ya el molesto sambenito que lo acompaña desde aquel memorable desenlace frente a Holguín en la campaña 2002.

Cienfuegos - La Habana

Confieso que me apena confesarlo, pero en este play off no puedo dar presagio alguno. Se me antoja el más parejo de cuantos deparó la fase previa, de manera que espero ver triunfar al que más testosterona ponga en el diamante.

Cienfuegos es la inspiración, la embestida brutal de una tropa mayoritariamente talentosa y joven. La Habana es el sosiego propio de una escuadra consciente de que puede apostar todo al brazo de sus pitchers.

De un lado están Abreu, Puig, Arias, Norberto, Entenza Insua, Ibarra... Bateadores y serpentineros de probado nivel, protagonistas de un equipo que jugó una magnífica etapa clasificatoria. Que amenaza muchísimo en las bases, y le saca partido a los mínimos detalles apoyado en la certera conducción de su puesto de mando.

Del otro alinean, para mí, los dos mejores diestros del momento, Miguel Alfredo y Pedroso; un zurdo de notables cualidades, Yulieski González; un derecho veloz y mejorado, Miguel Lahera; y un relevista incómodo como Israel Sánchez.

Y es verdad: el manager Lombillo no puede blasonar de tener un ataque imponente. Mas cuenta con un tandem de lujo compuesto por Michel Rodríguez -excelente cañonero de postemporada- y Ernesto Molinet, a los cuales se suman ahora los tocayos Dayán García y Lazo.

Este año, La Habana bateó bastante bien. Casi para .300. Y a un cuadro que dispone de tanto boato en el pitcheo, casi siempre le basta con fabricar tres o cuatro carreras por encuentro. No más.

Los dos, Cienfuegos y La Habana, saldrán al terreno llenos de presión. De modo que la capacidad para conservar la concentración debida en cada instante, resultará crucial. Los errores al campo, lo vislumbro, decidirán más de un encuentro.