Strike 3: ¿En segunda siempre es out?

El zurdo cienfueguero Norberto González. Foto: Franklin Reyes

Anoche vi unos de esos juegos de pelota que se graban con copia de seguridad en nuestro "disco duro". En el Nelson Fernández lajero, La Habana y Cienfuegos -dos de los mejores equipos de este béisbol- echaron una larga pulseada de doce capítulos que a la postre dejó a los guerreros abrazados en la cima occidental.

De todo hubo en San José. Una faena monticular como la de Miguel Alfredo, duro con la recta, exquisito con los rompimientos, serio con su trabajo, a quien considero uno de los astros del box a día de hoy, mano a mano con el gran Yadier Pedroso...

Otro sobresaliente desempeño de Norberto González, cada vez menos dotado de velocidad, pero cada vez con más comando de sus lanzamientos...

Un recital de Arruebarruena en las paradas cortas -este muchacho hace del fildeo un mero trámite-; otro relevo sólido de Sánchez Cuesta; una pifia infantil de Dennis Laza, más concentrado en el corredor que en la Mizuno...

Hubo más. El tie break demostró que, aunque disguste a muchos, maquilla al pasatiempo con exigencias tácticas y alteración nerviosa. Y hubo también dos batazos cruciales de Michel Rodríguez, ese atleta constante; y un caprichoso triple de Orta; y una conexión de Dayán Lazo que hizo lucir infame al jardinero, pero probó que al hombre hay que abrirle un espacio en el line up de los Vaqueros...

Sin embargo, me quiero referir a un detalle puntual, que señalé en esta sección hace muy poco: el arbitraje sigue siendo protagonista de los choques, esta vez al dar continuidad a su tendencia de decretar el out cada vez que la jugada es relativamente "chiquitica"...

Dos veces erró el oficial de la intermedia. Una a favor de La Habana; la otra, de Cienfuegos. En ambos casos, los corredores se quedaron boquiabiertos en la base, mientras el murmullar de los fanáticos tomaba por asalto el graderío.

Fue la nota peor del desafío. Por eso, aplaudo a Héctor Rodríguez, quien ironizó: "El corredor se estaba tomando un café cuando el tiro llegó a la almohadilla"; y a Modesto, que aludió a los reiterados fallos arbitrales vistos en recientes transmisiones; y al director de la emisión, insistente a la hora de repetir en cámara lenta los dislates. Y es que la cosa está muy clara: la pelea por un arbitraje superior no la vamos a ganar con paños tibios.