¿Quién abolió el "pitcheo pegado"?

El pitcher cubano Norge Luis Vera en marzo de 2008, en Mexico. Foto: Life

La buena costumbre de "lanzar pegado" -vaya maravilla beisbolera- ha ido desapareciendo de nuestros campeonatos nacionales. Los serpentineros, solo Dios sabe por qué, ahora prefieren poner la pelota en la esquina de afuera, o lo que es mucho peor, al mismo centro.

Personalmente, me encantan esos pitchers que trabajan "duro y al codo", como solemos decir en las tertulias de bodega. En parte, porque impiden que el adversario saque los brazos a placer y se sienta feliz y relajado, como con una Bucanero en mediodía de agosto. Pero sobre todas las razones, me encantan porque le inspiran respeto al bateador: una recta que silba junto a la anatomía le pone los pelos de punta hasta a las ranas.

¿Y qué hace generalmente el bateador en turno cuando algún "cañonazo" le susurra en el codo? Usted lo sabe: enseguida se separa del home plate y "regala" unos centímetros vitales en el otro costado del pentágono.

Por supuesto, "pitchear pegado" exige temple y control. Quien lo hace, vive en la cuerda floja de embasar al bateador por la vía del dead ball. Pero se trata de un peligro necesario.

El líder histórico de pelotazos propinados en nuestro béisbol, el granmense Misael López, dejó clara su línea de trabajo durante una reciente entrevista:

"El bateador que se me aproximaba al área de peligro corría el riesgo de que lo cogiera la corriente. En el cajón de bateo hay una zona que es del bateador y otra zona es del pitcher. La mía había que dejármela libre. Si el hombre estaba muy 'pegaíto' le tiraba por ahí para que la sintiera, pegada al codo. Y nunca quise lesionar a nadie. Lo que pasa es que había quien iba contra el tránsito, y se metía en el área prohibida".

(Esa manera de entender su oficio le propició a Misael López 148 triunfos en los certámenes domésticos. Y eso que él no era un fenómeno monticular. Y eso que lanzaba para un equipo endeble como Granma).

Desde esta columna, pregunto si la culpa de que ya no se lance pegado obedece a los entrenadores de pitcheo, o si es una infeliz iniciativa de los propios lanzadores, o si la recta "al codo" fue abolida por algún desconocido decreto.

El lanzador es el "tipo duro" del oeste beisbolero. Si teme pegar el lanzamiento, que se retire a tiempo. Es un hombre que marca su terreno con el carácter como divisa.

Para muestra un botón: el ilustre Romelio Martínez le contó a un viejo amigo que, en cierta ocasión, le pegó un enorme cuadrangular a Braudilio Vinent. En la siguiente vez al bate, Romelio escuchó que el receptor -no era otro que Orestes Kindelán- le decía bajito: "Ten cuidado, que te van a tirar un pelotazo". Incluso sobreaviso, el toletero de Bejucal se vio en apuros...

El lanzador ha de exigir respeto para tener ganada la batalla sicológica. Y ojo, yo no aplaudo la tendencia a golpear al pelotero después de que conecta de jonrón. Sin embargo, comprendo que a veces el pitcher también tiene derecho a sacar tarjeta roja.