En Estados Unidos se sigue jugando a apostar por el mejor candidato que el dinero pueda comprar. Un político puede ser hoy demócrata y mañana despertar republicano. Un contribuyente puede favorecer en una campaña al partido del burro y en la próxima apostar su dinero a la organización del elefante, o como hacen no pocos, darle dinero a los dos para garantizar influir cualquiera sea el ganador.
La historia se repite ahora, camino a las elecciones congresionales de noviembre. Wall Street, inconforme con el anuncio presidencial de que pondrá algunas restricciones a la avaricia insaciable de los banqueros, ha comenzado a llenar las arcas del Partido Republicano, después de que en los comicios del 2008 Obama llevó a los demócratas a su mayor colecta histórica de fondos de las firmas financieras y de inversiones, con 89 millones de dólares.
Uno de los mayores aportadores al Partido Demócrata fue el JP Morgan Chase, cuyo jefe ejecutivo es Jamie Dimon, un amigo de larga data de Obama en Chicago y visitante frecuente de la Casa Blanca. Su vicepresidente es William M Daley, otro miembro de la dinastía demócrata de Chicago, exfuncionario del gobierno de Bill Clinton e integrante del equipo de transición de Obama.
Sin embargo, esta vez, el Comité de Acción Política del JP Morgan ha rechazado la solicitud de apoyo del Comité de Campaña Demócrata y, en cambio, ha aportado 30 mil dólares a la contraparte republicana.
Otro que respaldó a Obama y ha compartido con él el campo de golf y las cenas es Robert Wolf, el jefe de la división norteamericana del poderoso banco suizo UBS. Pero, tampoco los demócratas se están beneficiando de esta conexión personal. El Comité de Acción Política del UBS ha destinado sus mayores contribuciones, de 10 mil dólares cada una, a las campañas de 5 Congresistas republicanos que se han opuesto a las regulaciones bancarias propuestas por el Presidente. Entre ellos está Richard C. Shelby, el jefe de la minoría republicana en el Comité Bancario.
La primera consecuencia ya está a la vista; el titular del Comité de Banca del Senado, Christopher Dodd, demócrata de Connecticut, informó esta semana que las negociaciones con Shelby, Republicano por Alabama, sobre las regulaciones financieras que pondrían ciertos cotos a los desmanes bancarios, están en punto muerto, a pesar de los meses de trabajo conjunto sobre este tema.
La ética y el pueblo poco importan a los usureros.. Si Obama quiere atender el reclamo mayoritario de los norteamericanos de un mayor control sobre la banca, allá él. Los que pagan se van con sus billetes a otra parte. "Si el Presidente quiere volver republicano a cada demócrata en Wall Street, lo está haciendo todo bien", dijo con despecho uno de los lobistas del sector financiero.
Como casa de apuestas funciona la democracia norteamericana, en la que se va a jugar por los candidatos útiles a los intereses de la élite.