Imagen: Sociedad Cubana de Psicología
La profesora Dra. C. Carolina Luz de la Torre Molina, una de las psicólogas cubanas más destacadas y valientes, falleció en la mañana de este viernes, según informó la Sociedad Cubana de Psicología.
Egresada de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana en 1971, obtuvo en 1982 el Doctorado en Ciencias Psicológicas en la Universidad Estatal Lomonósov, de Moscú. Durante más de cuatro décadas ejerció la docencia universitaria y desarrolló una obra científica de extraordinario valor, dedicada, entre otros campos, a la historia de la Psicología, el pensamiento psicológico latinoamericano, la identidad de los cubanos, la clínica y el trabajo grupal.
La también investigadora fue una intelectual comprometida con su tiempo y una mujer de pensamiento crítico, cuya obra defendió siempre el sentido social de la Psicología. Presidió la Sociedad Cubana de Psicología y actualmente era Miembro de Honor, distinciones que hablan de su importante contribución a la comunidad psicológica cubana y de los profundos vínculos que la unieron a esa institución.
Sus libros Psicología latinoamericana: entre la dependencia y la identidad y Las identidades: una mirada desde la psicología constituyen aportes fundamentales para comprender la disciplina y la cultura cubanas. Su obra fue reconocida con importantes distinciones, entre ellas el Premio de la Academia de Ciencias de Cuba y el Premio Nacional de la Crítica Científica.
El legado de la profesora trasciende los galardones: permanece en las ideas que invitó a cuestionar, en las preguntas que enseñó a formular y en las generaciones de estudiantes y profesionales a quienes inspiró con su inteligencia, su rigor y su valentía.
Quienes tuvieron el privilegio de conocerla y compartir con ella saben que, junto a la intelectual brillante y la profesora querida por sus estudiantes, habitaba una mujer de hondos sentimientos y una madre dedicada, que consagró lo mejor de su vida a la educación y al bienestar de sus hijos. Esa dimensión íntima, tan esencial como su trayectoria pública, forma parte inseparable de la huella que deja entre quienes la amaron.
La Sociedad Cubana de Psicología expresó sus más sentidas condolencias a sus familiares, amistades, colegas, estudiantes y a todas las personas que encontraron en ella una referencia intelectual, profesional y humana. ”Le agradecemos su magisterio, su obra y por haber contribuido, con tanta lucidez y compromiso, a la historia de la Psicología cubana”, concluyó la institución.
Desde Cubadebate hacemos extensivas también las condolencias a todos sus allegados.