Los conflictos en Afganistán y en Irak se caracterizaron por el despliegue interminable de tropas, los niveles persistentes de violencia. Foto: AFP.
Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y la coalición internacional dieron por concluida este miércoles su “misión militar”en Iraq, tras completar la salida de sus últimas tropas y equipos de la base aérea de Erbil. El repliegue puso fin a la ocupación estadounidense del país, rechazada por la sociedad civil y por los grupos de resistencia islámica que desempeñaron un papel clave en la derrota del autodenominado Estado Islámico (también conocido como Daesh o ISIS).
El Pentágono confirmó que las responsabilidades en materia de seguridad recaen a partir de ahora en las Fuerzas Armadas iraquíes, y señaló que el vínculo con Bagdad derivará en un esquema de cooperación bilateral que incluirá capacitación específica y apoyo de inteligencia.
Una invasión basada en falsedades
Estados Unidos invadió por segunda ocasión territorio iraquí en 2003, tras acusar falsamente al Gobierno de Saddam Hussein de disponer de armas de destrucción masiva y brindar apoyo a grupos terroristas.
La falsa acusación fue eje de la denominada “guerra contra el terrorismo” lanzada por la Casa Blanca tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 (previamente se invadió Afganistán). Consumada la invasión, el Pentágono no halló las referidas armas. El hecho dio inicio a una de las etapas más violentas en la vida del país, con una tenaz resistencia armada ante el agresor y hechos de violencia sectaria, que se saldaron en la pérdida de cientos de miles de vidas civiles.
Retirada italiana y antecedentes
Horas atrás, el Ministerio de Defensa de Italia confirmó la salida de su último contingente militar, tras un despliegue de 12 años dentro de la coalición y la Misión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Irak (NMI).
Durante la segunda intervención de EE.UU., que derrocó al régimen de Hussein, las tropas estadounidenses se replegaron en 2011 y regresaron en 2014 para hacer frente a la expansión territorial de Daesh, que fue derrotado militarmente en Irak hacia finales de 2017.
Secuelas humanas y socioeconómicas
El impacto del conflicto en la sociedad iraquí a lo largo de 23 años se refleja en severas secuelas humanas y socioeconómicas. Organismos de seguimiento como Iraq Body Count contabilizan más de 210 000 civiles muertos en actos de violencia directa desde 2003, alcanzando su punto máximo en 2006, mientras que un estudio publicado en octubre de 2006 por la revista The Lancet estimaba en 655.000 los iraquíes fallecidos a consecuencia de la agresión.
Las sucesivas etapas de inestabilidad generaron millones de personas desplazadas internas, que alcanzaron un pico de 4,4 millones en 2015, y más de 2,3 millones de refugiados en el exterior. Pese a la recuperación progresiva, la economía iraquí se ha visto golpeada por severos periodos de inflación y por una alta dependencia de las exportaciones petroleras.
Violaciones de derechos humanos
Con posterioridad se conoció que las tropas estadounidenses —y también las británicas que secundaron esta invasión— cometieron numerosas violaciones de DD.HH., como ataques indiscriminados que resultaron en la muerte y lesiones de civiles, detenciones y traslados secretos de los detenidos, desapariciones forzadas, tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes.
La primera invasión de EE.UU. a Irak, también a la cabeza de una coalición internacional, ocurrió en 1990-1991, tras la agresión lanzada por Hussein contra Kuwait.
Celebraciones y declaraciones oficiales
El primer ministro iraquí y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Ali al-Zaidi, anunció el cierre oficial de la misión multinacional y agradeció el respaldo prestado durante la denominada guerra contra el terrorismo. Asimismo, las autoridades iraquíes decretaron cuatro días de festivo nacional bajo la denominación de los “Días de la Soberanía” para conmemorar el repliegue.
Por su parte, el asesor de Seguridad Nacional de Irak, Qasim al-Araji, definió la conclusión de la misión como un “hito importante” en el fortalecimiento institucional, mientras que el portavoz del Ministerio de Defensa, general de brigada Yahya Rasul, aseguró que las fuerzas del país cuentan con la capacidad operativa para resguardar la soberanía territorial.
Advertencias de la Resistencia iraquí
La salida militar fue calificada como una victoria por la Resistencia iraquí. Sin embargo, persisten focos de tensión política y de seguridad. Abu Mujahid Assaf, alto funcionario de seguridad del grupo Kata'ib Hezbollah, afirmó que supervisarán el espacio aéreo para evitar incursiones no autorizadas tras el retiro.
Assaf también emitió advertencias al Gobierno central sobre la suspensión de los vuelos comerciales con Irán, medida adoptada por Bagdad ante los riesgos de sanciones estadounidenses a empresas de asistencia en tierra, exigiendo la reanudación del tráfico aéreo y advirtiendo sobre eventuales protestas o acciones de presión si se mantiene el bloqueo.
(Con información de Telesur)