VII Concurso de Microrrelatos: estos son los textos ganadores

El VII Concurso de Microrrelatos, convocado por Ideas Multimedios y el Instituto Cubano del Libro, ya tiene sus resultados. El certamen, dedicado desde 2017 al advenimiento de la Feria Internacional del Libro en Cuba, recibió textos de autores que asumieron el desafío de contar una historia en un máximo de mil caracteres, sin espacios.

El jurado, integrado por los escritores y periodistas cubanos Yasel Toledo Garnache, Marcos David Fernández (El Kikiri de Cisneros) y Yansert Fraga León, todos miembros de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), decidió otorgar los tres premios de esta edición.

El primer lugar correspondió a Raúl Renato Jomarrón Martínez, por el microrrelato “Una esquina de La Habana Vieja”, una historia en la que los relojes de la ciudad comienzan a marcar ritmos diferentes hasta convertir una calle habanera en una comparsa.

El segundo lugar fue para Kirito, por “En un asiento de la guagua junto a la ventana”, relato de atmósfera inquietante que juega con los límites entre la realidad, la memoria y la identidad.

El tercer lugar correspondió a Ernesto Chávez Negrín, por “Rolling por tercera”, un texto que combina el lenguaje del béisbol con el humor para contar las curiosas circunstancias detrás de una jugada aparentemente sencilla.

A continuación, compartimos los microrrelatos premiados:

Primer lugar

Raúl Renato Jomarrón Martínez

En una esquina de La Habana Vieja, los relojes comenzaron a marcar ritmos distintos. El de la farmacia sonaba como tambor, el del bar como maracas, el del tranvía como trompeta. La gente se reunió, y pronto la calle entera se convirtió en comparsa. Nadie sabía la hora exacta, pero todos sabían bailar. Cuando los relojes se detuvieron, la ciudad quedó suspendida en un segundo eterno, latiendo al compás de una conga invisible.

Segundo lugar

Kirito

En un asiento de la guagua junto a la ventana siempre se sentaba ella: falda azul, mirada perdida en el vidrio empañado. Todas las tardes subía en la parada del hospital, bajaba en el cementerio viejo. Nadie le hablaba; parecía parte del recorrido. Una tarde de lluvia, el chofer frenó de golpe. El autobús vacío salvo por nosotros dos. Ella se levantó despacio, se acercó y se sentó a mi lado por primera vez.

—¿Por qué siempre miras afuera? —pregunté, sin poder contenerme.

Sonrió con labios que no se movían del todo.

—Porque adentro ya no hay nada que ver.

Entonces extendió la mano fría y tocó mi reflejo en el cristal. El reflejo me devolvió la mirada…, pero era ella quien sonreía desde mi cara.

El asiento de guagua quedó vacío de golpe. Solo yo, temblando, con el móvil en la mano y el hospital a lo lejos.

Desde ese día, todas las tardes subo en la misma parada. Me siento junto a la ventana. Miro afuera. Y espero que alguien me pregunte por qué.

Tercer lugar

Ernesto Chávez Negrín

Mientras veo la televisión, con frecuencia me batean un rolling duro por tercera base, la posición que cubro desde niño. En ocasiones son líneas bajitas que me pican ahí mismo, delante de los pies, pero que atrapo elegantemente de short bounce, muy seguro.

Un momento que siempre guardaré en mi memoria con particular emoción es aquel noveno inning del juego decisivo del Torneo Olímpico, cuando ganábamos por una carrera, pero nos llenaron las bases, sin outs. En esa situación, me batearon el rolling más difícil que recuerdo en mi larga carrera: durísimo y por encima mismo de la raya. Sin embargo, tirándome de cabeza, lo atrapé espectacularmente y con el impulso pisé la base y toqué al corredor de tercera. De inmediato me incorporé, tiré a primera y completé el triple play… ¡Me pasearon en hombros por todo el estadio!

Pero el deporte tiene también sus momentos amargos: hace unos meses, con el graderío repleto, me dieron un rolling manso, de frente, totalmente inofensivo, que se me fue entre las piernas porque en ese preciso momento se le ocurrió a mi hija preguntarme desde su cuarto:

“¿Papi… cómo se llama la película?”.

Imagínense la rechifla que debí soportar.

Contactaremos a los ganadores para coordinar la entrega de los premios, cortesía de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), la Editorial Nuevo Milenio, el Instituto Cubano del Libro e Ideas Multimedios.

Desde Ideas Multimedios y el Instituto Cubano del Libro felicitamos a los ganadores y agradecemos a todos los participantes que se sumaron a esta nueva edición del concurso y compartieron sus historias con los lectores de Cubadebate.