Foto: Periódico Trabajadores.
La Cuaresma proviene del latín quadragesima, que fácilmente podemos llevar al español como cuadragésimo (día). Así se nombra el periodo de cuarenta días entre el Miércoles de Ceniza y el Jueves de Semana Santa (Jueves Santo) definido en el calendario litúrgico cristiano. No tiene fechas fijas en el año ya que su inicio se determina tomando como referencia del Domingo de Pascua, el cual se celebra el primer domingo posterior a la Luna Llena que ocurre tras el equinoccio de primavera. Por ello el final de la Cuaresma siempre tiene que ocurrir entre el 19 de marzo y el 22 de abril, un periodo para nada exacto ¿verdad?, ya que el momento que comienza la primavera en el hemisferio norte: el equinoccio ocurre entre el 20 y 21 de marzo.
Por tanto muchos las asocian al periodo de marzo a abril, sin embargo la Cuaresma puede, como ocurrió en este año, abarcar desde el mes de febrero. En 2026 comenzó el 18 de febrero y culminó el 2 de abril, el inicio más temprano posible es el 4 de febrero, que ocurrió por última vez en 1818. Para el año próximo comenzará el 10 de febrero, algo más temprano que en el actual y que desde 1932 no coincide en esa fecha.
En Cuba, independiente del credo que se profese, se conoce como tal a un periodo tampoco definido por fechas exactas que comprende marzo y abril. Meteorológicamente hablando (y también haciendo uso del empirismo popular) es un tiempo de vientos moderados, al que incluso llega a nombrar: Vientos de Cuaresma, también conocidos como "Sures", por su dirección predominante.
Estos vientos de moderados a fuertes pueden persistir por horas e incluso días, con velocidades que en rachas pueden alcanzar fácilmente los 90 kilómetros por hora.
En ocasiones se han emitido alertas para la navegación y actividades marítimas en ese periodo, no solo ante la presencia pronosticada de fenómenos peligrosos. Los vientos del Sur persistentes en estos mess, aunque en sí no constituyen un fenómeno meteorológico peligroso, sí pueden poner en riesgo sobre todo a aquellos que realizan actividades marítimas mar afuera. La componente (dirección) del viento, así como su intensidad y sobre todo la persistencia pueden alejar de tierra a embarcaciones pequeñas con un medio de propulsión deficiente. También en la costa sur llega a producir estados del mar significativos en zonas donde solo en el caso de fenómenos extremos este llega a ser peligroso.
Este flujo del sur, por ende cálido, produce un advección (cuando el viento transporta algo de un lugar a otro) de temperaturas elevadas, que además coincide con un periodo de escasez de precipitaciones y que puede afectar ciertos cultivos de diversas maneras: la fuerza del viento puede tumbar y romper cultivos, afectando directamente los rendimientos y la cosecha inmediata, favorecen la propagación de enfermedades y la aparición de plagas. Además, y no menos importante, generan un significativo estrés calórico en el ganado, reduciendo su peso corporal y su producción. Es en parte también uno de los factores a favor de que en abril tengamos en ocasiones días especialmente calurosos.
Este giro del viento con dirección del sur, ocurre previo a la llegada de frentes fríos a nuestra región, aunque quizás no lleguen a hacernos la visita a nuestro archipiélago. La circulación de las bajas presiones extratropicales que acompañan ese tránsito y las altas presiones en el océano Atlántico se combinan para reforzar los vientos de esa dirección.
Sin embargo, aunque para nadie ha pasado desapercibido que este abril ha sido ventoso (un adjetivo poco usado en Cuba pero correcto), llama la atención que los días “de aires” no han sido calurosos. Vamos a analizar el porqué.
Tomando como referencia los datos reportados por la estación meteorológica ubicada en el aeropuerto Internacional José Martí en La Habana, durante los 21 días de este abril, las direcciones de viento entre el norte y el este han predominado en el 63 % de los casos y las que comprenden del este al sur en solo 21 %. Vamos a considerar solamente los días y horarios en que la fuerza del viento fue superior a los 10 kilómetros por hora, ya que en las horas de calma de la madrugada pueden tener direcciones aleatorias.
En este abril han continuado transitando frentes fríos próximos a nuestras latitudes, sin llegar a tocar territorio cubano, extendiéndose casi horizontalmente, por lo que las bajas presiones extratropicales que le acompañan se ubican muy lejos y por ello sin influencia sobre nosotros. Esto nos deja “a merced” de las altas presiones (anticiclón) que sucede a este frente, que con una masa de aire algo más fresca (o podemos decir menos cálida, como prefiera) impone vientos del cuadrante nordeste, que abarcan desde el norte al este, para ponerlo de una manera más simple. Es la causa de que no exista el habitual giro de los vientos con direcciones del sur que ocurre en estos meses. Vamos a comparar estos números que mencionamos anteriormente con los registrados desde 2019, considerando que en el resto de los casos sí se habla de la totalidad de los días de abril.
En el pasado 2025 el predominio de viento del cuadrante nordeste fue mucho más sobresaliente, con un 88 % y 2024 tuvo un comportamiento parecido al año actual con un 64 %. Sin embargo los años anteriores el promedio es de un 45 % con un mínimo en 2020 con solo 29 %. Esto implica un comportamiento contrario en los vientos que provienen del sur, que en el 2025 solo estuvieron presentes en un 8 % de las observaciones. Sin embargo entre 2019 y 2023 el promedio fue de 42 %, con el máximo en 2020 cuando casi la mitad de los horarios el viento tuvo una dirección proveniente del hemisferio sur. ¿Le “suena” abril de 2020?
Así que aunque abril va siendo tan ventoso como de costumbre, poniendo así la palabra cuaresma en boca de cada cubano, independiente de sus creencias religiosas, estamos ante una “cuaresma” con pocos “Vientos de Cuaresma”.