Foreing Policy: La guerra de Irán se le ha escapado a sus autores

Al emprender la guerra contra Irán, estadounidenses e israelíes partieron de la idea de una guerra limitada y controlada, pero en la práctica se han topado con un escenario clásico de escalada imprevisible, escriben en Foreign Policy el politólogo Robert Pape y el especialista en Irán Ali Vaez.

Los autores explican que, un mes después de los primeros ataques, las expectativas de una victoria rápida se han desvanecido. Irán ha respondido con contraataques sostenidos, demostrando que no está dispuesto a ceder bajo presión.

Washington y Teherán creen que sus respectivas campañas están debilitando al adversario lo suficiente como para imponer demandas maximalistas, lo que bloquea cualquier salida diplomática inmediata.

El artículo describe la “confianza característica” de las guerras de elección: los líderes creen que pueden calibrar la violencia, limitar los objetivos y controlar la escalada. Sin embargo, la realidad demuestra lo contrario.

En este caso, Estados Unidos pensó que los ataques serían “quirúrgicos” y que Irán se vería obligado a retroceder. En cambio, la respuesta iraní ha sido firme y ha ampliado el conflicto.

Los autores señalan que la ilusión de control se ha roto. La guerra ya no obedece a quienes la iniciaron, sino que sigue su propia dinámica, alimentada por actores regionales y por la lógica de la confrontación.

La participación de grupos aliados de Irán, como los hutíes en Yemen y Hezbollah en Líbano, ha extendido el conflicto más allá de las fronteras iraníes, complicando aún más la situación.

El texto advierte que esta dinámica recuerda a otros conflictos en Oriente Medio, donde las intervenciones externas terminaron generando consecuencias imprevistas y prolongadas.

La falta de una rampa de salida diplomática es uno de los puntos más preocupantes. Ni Washington ni Teherán muestran disposición a negociar, convencidos de que el tiempo juega a su favor.

Los autores subrayan que la guerra ya está afectando la estabilidad regional y la economía global, especialmente en lo relacionado con el comercio energético en el Golfo.

En conclusión, la guerra contra Irán ha “escapado de sus autores”: lo que se pensó como una operación controlada se ha convertido en un conflicto abierto, con riesgos crecientes de expansión y sin una salida clara.

(Información generada con apoyo de IA)