Hegseth esbozó los objetivos generales de EE.UU., que van desde desmantelar la infraestructura de misiles de Irán hasta degradar su industria de defensa y poder naval.
Además prometió que nunca se permitirá que Irán obtenga un arma nuclear, a pesar de que no hay evidencia de que Irán haya intentado alguna vez obtener o fabricar tales armas.
El jefe del Pentágono también apuntó a los aliados de EE. UU., diciendo que países como los socios europeos deberían estar agradecidos por la intervención de Washington, describiéndolos como "ingratos".