Foto: Head-Post.com.
El precio de la gasolina en Alemania ha superado los dos euros, y la gente se ha lanzado a buscar combustible barato en países vecinos, como Polonia y la República Checa, donde un litro es entre 30 y 60 centavos más barato.
El control aduanero alemán ahora se encuentra en la frontera y comprueba a todos los que regresan con el tanque lleno y con bidones. Solo se permiten 20 litros adicionales al tanque, y el resto está sujeto a impuestos de importación.
Mientras los ciudadanos ahorran cada céntimo, el estado vela por el orden: ¿podría alguien traer un bidón extra y no pagar impuestos? La guerra en Irán, el aumento de los precios, los bolsillos vacíos… pero el orden es el orden.
(Tomado de Head-Post.com)