Erupción del volcán Etna, en la isla italiana de Sicilia. Foto: PL
La región italiana de Sicilia se mantiene en alerta este lunes ante una nueva y violenta erupción del Etna, el volcán más activo de Europa, que ha registrado intensas explosiones y flujos de lava en su cráter sureste.
Según un informe del Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV), difundido por el diario Corriere della Sera, parte del cráter colapsó, mientras una columna de humo y cenizas alcanzó cinco kilómetros de altura, dispersándose hacia el oeste-suroeste.
El sistema VONA (Volcano Observatory Notice for Aviation) activó la alerta nivel rojo, la máxima de su escala, debido al riesgo para el tráfico aéreo. Sin embargo, por ahora, el Aeropuerto Internacional Vincenzo Bellini, en la cercana ciudad de Catania, sigue operando con normalidad.
Los sismógrafos registran temblores de alta amplitud, concentrados en la cumbre del volcán, a unos 2.900 metros de altura, lejos de zonas pobladas. El ruido de la erupción se escucha en los municipios cercanos, mientras un flujo piroclástico —una mezcla de gases ardientes, ceniza y rocas— descendió por el Valle del Bove, una de las áreas más afectadas históricamente por las erupciones del Etna.
Estos flujos, que pueden superar los 100 km/h y los 1.000 °C, son uno de los fenómenos volcánicos más destructivos, arrasando todo a su paso.
Las autoridades monitorean el volcán con clinómetros de burbuja electrónicos, instalados en pozos de hasta 30 metros de profundidad, y estaciones de medición como la del observatorio Pizzi Deneri, a 2.830 metros de altitud. Estos dispositivos detectan deformaciones del terreno con precisión milimétrica, clave para predecir nuevas erupciones.
La situación sigue siendo crítica, y las autoridades mantienen la alerta máxima ante posibles nuevas explosiones o coladas de lava.
(Con información de Prensa Latina)