Foto: Archivo.
1-
Situar la tilde o la coma
en el lugar que la lleva
nos pone a todos a prueba
en el uso del idioma.
Más que buscar un diploma
por escribir siempre bien,
la ortografía es sostén,
espejo, brío, amuleto
y una expresión de respeto
hacia aquellos que nos leen.
2-
No resulta mero adorno
ni es solo cuidar las formas,
quien conozca bien las normas
mejor se adapta al entorno.
Qué gran pena, qué bochorno
cuando una falta figura
en breve o larga escritura,
y aunque a la vista nos salta
cualquiera tiene una falta,
incluso, el de más cultura.
3-
Por eso ser cuidadosos
en el uso del lenguaje
nos brinda un bello linaje
y nos hace poderosos.
Si en verdad somos celosos
y leemos cada día,
como un hábito que guía
nuestra memoria visual,
mostraremos — al final—
una buena ortografía.