
Como colofón de la jornada por el aniversario del Latino, el equipo nacional juvenil jugó un tope amistoso con la selección de primera categoría de La Habana. Foto: Angélica Arce Montero.
Con motivo del aniversario 76 del estadio Latinoamericano, esta tarde fue celebrado un encuentro en el salón Adolfo Luque de dicha instalación con glorias deportivas y la prensa especializada.
Asistieron al intercambio expeloteros como Luis Zayas, Rodolfo Puente, Pedro Medina, Antonio Scull, Tony González y Julio Romero.
Luis Zayas agradeció el encuentro con sus compañeros y calificó como muy productivos para su carrera deportiva los años 1960 y 1961, cuando jugó en el Latino.
Además, recordó el legado en el béisbol cubano y en el picheo zurdo de Máximo García, fallecido esta tarde.
“Fue un gran pícher, pero también excelente persona. Lo considero un hermano mío. Jugamos juntos contra Nicaragua, Estados Unidos y México. En el terreno éramos uno y después del retiro siempre mantuvimos la amistad. Nos llamábamos todas las semanas para saber de nuestras vidas”, dijo emocionado.

Luis Zayas. Foto: Telerebelde.
Durante el homenaje, Tony González, que se desempeñó en la posición de campo corto, resaltó la importancia en su desarrollo como pelotero del Latinoamericano.
“Aquí jugué desde los 12 años, e incluso una vez practiqué fútbol. Fue al regresar a La Habana victoriosos de los Juegos Panamericanos de Brasil 1963. Visitó la capital una selección brasileña de ese deporte y me invitaron a mí, porque sabían que también me gustaba esa disciplina. Fue una experiencia muy bonita”, comentó optimista.
El habanero integró los equipos Cuba, de 1961 a 1971, y ganó campeonatos con Industriales en 1963, 1964 y 1965, y un título con La Habana, en 1966.

Tony González. Foto: Angélica Arce Montero/ Cubadebate.
Por su parte, el exlanzador Julio Romero dijo que, siendo pinareño, siempre le gustó píchear en el Latino, que era una “especie de talismán”.
“Desde la primera vez que lancé en este estadio me fue muy bien y permitió darme a conocer en la capital”, afirmó Romero, que precisó que práctico deportes como polo acuático, fútbol, baloncesto y voleibol, antes del béisbol.
“En el mundial de La Habana, en el 73, fui designado para abrir el juego inaugural contra República Dominicana y estuve a un strike de convertirme en el primer cubano en lograr un cero jit cero carreras en una serie mundial. Además, en ese campeonato hice el Todo Estrellas tras no permitir carreras en 26 entradas”, detalló.
Romero recordó con satisfacción que en el Latinoamericano ganó el partido contra Estados Unidos que le dio el título a Cuba en el mundial de 1984.
Después del retiro dirigió la escuela nacional de picheo y fungió por una década como entrenador de Industriales.

Julio Romero. Foto: Angélica Arce Montero/ Cubadebate.
“Ganamos cuatro campeonatos y un subtítulo. En aquella época me decían que había pagado con creces todo el daño que había hecho cuando lanzaba en el Latino, porque con Pinar del Río era muy seguro y siempre le piché bien a Industriales”, sonríe.
Como colofón de la jornada la preselección nacional juvenil efectuó un tope amistoso con el equipo de primera categoría de La Habana, como parte de su preparación para el premundial sub-18.
Los juveniles salieron airosos en el choque 4-0.
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