
Cuba le gana a San Vicente y las Granadinas. Foto: Concacaf.
Algunas veces los triunfos sirven para empujar a un equipo en el factor anímico y otras para situarle los pies en el suelo. La selección cubana de fútbol consiguió en la tarde de este martes un ajustado éxito ante su similar de San Vicente y las Granadinas de 1-0, quizás para apaciguar un poco la euforia desatada tras la goleada de hace seis días frente a Islas Vírgenes Británicas.
El partido efectuado en el estadio Kirani James de Granada vio a los antillanos conseguir tres puntos que, matemática y objetivamente hablando en la carrera mundialista rumbo a Catar 2022, resultan insignificantes. Sin embargo, un resultado adverso e incluso un empate hubiera hecho saltar las alarmas de la Tricolor.
El gol de los Leones del Caribe lo anotó Maikel Reyes muy poco tiempo después de entrar al césped, aprovechando un pase espectacular del jovencito Dairon Reyes, que otra vez dejó destellos de grandeza sobre la cancha y casi derriba las puertas de la titularidad de cara a los cotejos venideros.
En este sentido tiene Pablo Elier Sánchez una decisión por tomar. Una de muchas. Más allá de concluir de forma positiva la carrera mundialista, tras las derrotas iniciales contra Guatemala y Curazao, el choque ante San Vicente debió servir como preparación con la vista incrustada en la etapa previa a la Copa de Oro y en la propia Copa de Oro.
Sin embargo, el conjunto cubano acusó cierta falta de intensidad en ataque, con un juego por momentos denso que abusó de los laterales y echó de menos mayor actividad por el interior.
No obstante, la entrada de otros rostros en la segunda parte cambió de cierta manera esta tendencia, acentuada por no ser la mejor tarde para los principales hombres del equipo, dígase Luis Javier Paradela y Onel Hernández.
De todas maneras, más allá de estos problemas, seguramente detectados por el cuerpo técnico, la selección volvió a sonreír y justo es decir que no sufrió en defensa, obstruyendo cada intento rival de llegar a su arco. San Vicente apenas pudo pasar del centro del campo en contadas ocasiones durante los 90 minutos de partido.
Ahora los cubanos volverán a Guatemala para un intenso mes de preparación rumbo a la Copa de Oro, evento que será el verdadero termómetro de una selección en ascenso que quiere llamar la atención de la élite de Concacaf.