SNB 60: Aplausos y reflexiones

Foto. Boris Luis Cabrera/Cubadebate.

Casi sin darnos cuenta la Serie Nacional de béisbol en su edición 60 llegó a una quinta parte de su etapa clasificatoria (15 juegos) y como se había vaticinado la tabla de posiciones está estrujada de tal manera que apenas hay una diferencia de dos juegos entre el primero y el octavo lugar.

Todo esto ha venido como anillo al dedo en una “rara” temporada donde los graderíos de los estadios están totalmente vacíos y los aficionados tienen que seguir las acciones desde sus casas a causa del maldito virus que azota el mundo y está reacio a abandonar nuestra isla de forma natural.

La sana rivalidad se ha exacerbado y los fieles, rodeados de prohibiciones y confinados a aislamientos necesarios, se han entregado con más fuerza a sus pasiones provinciales para defender y seguir a sus equipos favoritos como nunca antes.

La Comisión Nacional, a pesar del tenso momento económico que vivimos, ha hecho su parte para garantizar un espectáculo como el que nos merecemos, demostrando que con entrega y deseos se pueden construir los caminos que conducen al éxito de cualquier proyecto.

Un reglamento bien diseñado con poco margen a la improvisación, reuniones con los periodistas especializados todas las semanas, conferencias de prensa al final de cada subserie, elección del Jugador Más Valioso de la semana con regalos incluidos, trabajo con los posibles talentos, oídos siempre abiertos a la voz de la fanaticada, interacción en las redes sociales, y un rediseño del sitio oficial del béisbol cubano; son vivos ejemplos de la cultura del detalle que habíamos perdido y un soplo de aire fresco en la cara de todos los que amamos este deporte.

Por supuesto que el camino es largo. Para sacar buenos frutos de nuestro pasatiempo favorito hay que arar mucho esta tierra dura (pero fértil) donde pisamos y que hemos dejado secar con mimetismos, olvidos, y conformidades estériles.

La nueva dirección de este deporte no se puede detener a escuchar elogios ni se debe sonrojar demasiado con los aplausos prolongados que les estamos dando porque esta batalla aun comienza. La Serie Nacional hasta este minuto es todo un éxito pero para que este deporte logre sacudirse el polvo, levantarse, y andar, hay que salirse de las vallas que circundan su campeonato, porque “la pelota” para todos nosotros es un universo inmenso que tiene que ver con nuestra propia identidad como nación.

Mientras exista un espíritu de una gloria deportiva vagando en pena por los estadios por no tener un lugar sagrado para venerarlo, mientras no aprendamos a beber del agua pura del pasado y veamos el futuro con miedos y resentimientos; el presente estará “bailando” en un campo de minas.

Si no salimos a buscar posibles talentos a los rincones más apartados, si no ponemos en un altar a los profesores de categorías infantiles y le ofrendamos los recursos que necesitan, y si no enamoramos a las nuevas generaciones con la magia maravillosa de este deporte; el invierno será largo y las victorias en los ruedos internacionales demorarán en llegar.

Confiamos en la Comisión Nacional porque ha demostrado con hechos en un corto tiempo los que no han podido hacer otros con palabras. Sabemos que los castillos se construyen ladrillo a ladrillo y mientras tanto nosotros vamos apoyando desde afuera, disfrutando del sabor agridulce de nuestro campeonato doméstico y vitoreando desde casa a nuestros ídolos provinciales.