Una amenaza mayor

Si solo fuese el coronavirus la amenaza de turno en el planeta. Si el bienestar de millones de personas dependiera solamente de frenar los estragos de la pandemia de la COVID-19. Sucede que hay otras amenazas, como la que constituye el presidente norteamericano Donald Trump y sus desacertadas políticas.

No solo es cuestionable su manejo de la crisis sanitaria en el país estadounidense, que acumula el mayor número de contagios y muertes, sino también su política de sanciones y guerras en medio de circunstancias que deberían obligar a cada nación a la colaboración y la solidaridad.

Por si fuera poco,  suspende el financiamiento a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y exhorta a abrir la economía, en un ejercicio irresponsable de poner en riesgo no solo la salud de su pueblo, sino la del resto del mundo.