Con este tema de ideas creativas asociadas a problemas reales en nuestra sociedad, llegamos al sexto de los 10 que juntos seleccionamos desde hace más de un año. Se trata de un asunto de la mayor importancia y muy a tono con lo que casi todos los cubanos estamos pensando y diciendo sobre la reforma constitucional, que se somete a consulta popular.
Ya hemos abordado los siguientes
1. Ahorrar todo lo que pueda y deba ahorrase
2. Asegurar el bienestar y seguridad de los ancianos
3. Escuchar y divulgar las ideas de la población sobre temas medulares de la sociedad cubana de hoy
4. Lograr una integración efectiva entre las universidades y las empresas
5. La promoción de la lectura
Como hemos hecho en los casos anteriores, presentaré el foco creativo que estimule la participación ordenada y lo más efectiva posible.
Existe consenso en que resulta decisiva la participación consciente de los cubanos de talento demostrado, en el desarrollo económico y social de nuestro país.
Pensamos que el talento no solo está en el muy importante sector de los académicos y profesionales de alta calificación, sino en muchos ciudadanos que no tienen certificadas esas competencias, pero que han demostrado con sus resultados ser poseedores de un talento de alta valía.
No sería justo decir que estemos cruzados de brazo en tan importante objetivo, pero sería muy injusto y dañino minimizar el problema o conformarnos con lo alcanzado.
En los últimos años se ha producido una involución en nuestra sociedad en cuanto al desarrollo y retención de las personas talentosas. Muchas de ellas después de una relevante formación de posgrado, tanto en lo profesional como en lo académico emigran a otros países o a otras maneras de ganarse la vida dentro del país dejando de aportar en la magnitud que necesitamos el capital humano que poseen.
La retención no debe ser lograda por mecanismos coercitivos ni menguando la libertad individual, lo que no tiene que estar en contradicción con el cultivo de valores morales y éticos que nos hagan personas de bien, solidarias, decentes, comprometidas con la obra común.
Aunque cada cual es libre de lanzar sus ideas, sugerimos evitar quedarnos en aquellas que resultan verdades encapsuladas en que la retribución material se convierte en la gran solución.
Les exhorto a escribir ideas no demasiado largas, que además de expresar el objetivo tengan una pista de aterrizaje.
Deben ser ideas creativas, novedosas, que propicien cambios significativos en la manera de pensar y hacer; moviéndonos no solo en lo inmediato sino en el mediano y largo plazo. El talento hay que cultivarlo desde las edades juveniles.
El talento juvenil ha de ser protagonista respetado y estimulado en estos tiempos cruciales. El talento de los ancianos con capacidad y deseo de seguir aportando debe ser tratado de una manera especial.
Recuerden que la única idea inservible es la que no se expresa. ¡Manos y mente a la obra!