Este concierto cuenta con muchas manos amigas –entre muchas más- como las del cantante y compositor Augusto Enríquez y las del Maestro Enrique Pérez Mesa, Director Titular de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, y habría que buscar un tanto un punto de inflexión en la gira que emprendieron hace ya un tiempo Enríquez junto a la OSNC para dar a conocer un fabuloso y colosal trabajo de canciones de Silvio en formato grande. A partir de ahí, tanto Augusto como Pérez Mesa han ido convocando para esta ocasión a diversos amigos y artistas cubanos para conformar un elenco único donde converjan varias generaciones pero teniendo muy centrada la idea del sinfonismo al estilo de Silvio, es decir, sin perder en ningún momento el equilibrio entre canción e invitado. También es meritorio destacar el otro antecedente musical, discográfico, y me refiero a la producción por parte de la casa discográfica Colibrí del tríptico “Te doy una canción” de Augusto Enríquez, donde este asumió la selección de 34 canciones de Silvio en formato sinfónico y otros ensembles, las cuales fueron orquestadas por el fallecido Pucho López, Alfred Thompson, Miguel Núñez, Jorgito Aragón y Demetrio Muñiz, y de cuyo embrión saldrán las canciones del venidero domingo.
Para esta gala están invitados Frank Fernández, Vicente Feliú, Luna Manzanares, Amaury Pérez Vidal, Polito Ibáñez, Issac Delgado, Augusto Blanca, Raúl Torres, Lázaro García y Yoruba Andabo. Se suman además a la OSNC los instrumentistas Oliver Valdés, Jorge Reyes, Jorgito Aragón, César López, Julito Padrón, además del propio Augusto Enríquez quienes, con sus diversos estilos y visiones, darán vida a temas como Oh Melancolía, Te doy una canción, La Prisión, La gota de rocío, Mariposas, El necio y otras más.
También se ha dispuesto que dicha gala se realice en la Sala Avellaneda, la de más aforo del capitalino Teatro Nacional de Cuba, en el mismo horario habitual de los conciertos de nuestra OSNC, es decir a las 11:00 am, para preservar así la habitualidad de los conciertos dominicales de la misma.
Personalmente creo que pocas veces un trovador haya sido tan magistralmente llevado al universo sinfónico, discográficamente, y esta será sin duda alguna una –casi- única oportunidad de presenciar un hecho musical que seguro será brújula para muchos, o meca peregrina para otros.
Disfrutar del lirismo y la poética entre texto y música, con el respaldo orquestal sinfónico será algo difícil de superar, y ¿por qué no? de olvidar.
(Con información de Periódico Cubarte)