Desde diferentes puntos de la ciudad se observa el gran Teatro Sauto, muchos de los que llegan por primera vez a esta urbe de ríos y puentes, como siglos atrás, se sienten atrapados por la elegancia del monumental edificio, mientras quienes recorren las principales arterias del centro histórico lo miran con nostalgia, a la espera de que el gigante neoclásico abra sus puertas al público para deleitarlo con un auténtico viaje en el tiempo y volver a conquistar aplausos en una función.
El sueño de Cecilia y de todos los matanceros
Kalec Alberto Acosta Hurtado, director del Teatro Sauto, explica a Girón que llevan a cabo la reparación de este emblemático inmueble del siglo XIX, patrimonio de Matanzas, cada detalle y revisión de los trabajos resulta importante, en aras de garantizar la calidad, por ello la demora.
Luego del fallecimiento de Cecilia Sodis en diciembre de 2016, quien fuera su directora durante más de dos décadas, los trabajadores de la institución se han comprometido aún más con la obra, aunque siempre primó el sentido de pertenencia.
“Cecilia Sodis era como una madre para este teatro, la guía de todos los trabajadores, en estos momentos está presente en cada una de las acciones, porque mantenemos su legado en cuanto a entrega, abnegación y disciplina, lo cual es muy importante para las nuevas generaciones y el futuro del teatro”, declara Acosta Hurtado.
“En estos momentos, se valora el posicionamiento de 770 lunetas, por lo tanto un gran número de espectadores asistiría a funciones teatrales y musicales como parte de la vida cultural de Matanzas, y era un sueño de Cecilia llenar nuevamente esos asientos”.
Con la reapertura de este complejo histórico-cultural los matanceros apreciarán accesorios típicos del teatro de los siglos XIX y XX, además, participarán en una serie de eventos que actualmente se encuentran deprimidos dentro de la programación.
Sauto poco a poco renace
A decir de Renny Pérez Massó, asesor técnico de la inversión, el presupuesto de ejecución para este año asciende a más de 2 millones de pesos (moneda total).
Según Leonel Pérez Orozco, conservador de la Ciudad de Matanzas, hoy se finalizan todas las obras por separado, cada una se ejecuta de forma paralela para luego pasar al montaje de tecno escena, o sea, escenario, luces, tramoya y audio, y la entrada de aire acondicionado para climatizar el teatro.
Varios equipos de trabajo integrados por carpinteros, ingenieros, albañiles y artesanos artistas acometen las diferentes tareas para devolverle al coliseo su antiguo esplendor.
Pérez Orozco refiere que los artesanos llevan a cabo las decoraciones con la pintura y empapelado original de los palcos, los albañiles desempeñan la marmolería, mientras el carpintero ebanista Juan Alfredo López se encuentra a cargo del acabado de ebanistería.
En el parque posterior se trabajó en la jardinería, ya están listas las fuentes, y actualmente los artistas herreros se ocupan de la estructuración del enrejado exterior del patio, una copia fiel del existente en el siglo XIX.
Pérez Massó comenta que hoy carecen de la infraestructura de sonido, luces mecánica escénica y del clima, pues aún dependen de su llegada del exterior.
“Además, existía una dificultad en relación con los conductos de climatización, pero ya contamos con los recursos y procedemos en el montaje de todos los conductos del aire acondicionado”.
“También montamos nuevos elementos como las escocias en los bordes del techo, que en algún momento se suprimieron, entonces se copiaron esos elementos patrimoniales del estilo neoclásico para exhibirlas en el interior del teatro”.
“En el área del lobby se pulen las losas de mármol de Carrara, hasta que estas adquieran el brillo que poseían originalmente”.
De igual forma llevan a cabo la ubicación de todo el sistema de platea del teatro, incluyendo el montaje de las lunetas de forma seccionada, que permita levantar este espacio para convertirlo en un salón de baile.
El matiz de los espejos
En el interior del Sauto, entre el ir y venir de los obreros acompañados de sus herramientas de trabajo destaca un grupo de jóvenes, con un matiz muy propio.
“La estructura del espejo es de madera y toda la decoración en yeso con la técnica de la escayola, fiel a la original y bajo esa misma base tuvimos que empezar a trabajar nosotros, volver a reconstruir las bases y reintegrar motivos faltantes”.
López González reconoce que hasta el momento uno de los trabajos más complicados lo constituye la restauración de este objeto, con una fuerte carga de elementos, en el cual se invierte mucho tiempo.
Del Río Viamonte afirma que en el caso de las piezas de este tipo, pertenecientes al Salón de los Espejos, el nivel de deterioro también es notable, todo se debe restaurar y como último paso se efectúa el laminado con pan de oro, pues todos lo llevan.
Mientras moldean uno de los marcos, tanto Anabel como Alejandro, con solo 25 años de edad, manifiestan su orgullo al trabajar en lugares emblemáticos con obras de arte de tanto valor.
“Es genial saber que vas a volver a poner una determinada pieza a disposición del público y que las nuevas generaciones disfrutarán todo lo que fue parte del Sauto, es muy reconfortante”, destaca Del Río Viamonte.
Al acercarse al teatro se escuchan el repicar de las herramientas del personal especializado y se observa la dedicación del productor, sonidistas, tramoyistas, empleadas de limpieza en la puesta en marcha de importantes tareas, todos en función de que el Teatro Sauto comience a latir para los matanceros.
(Tomado del periódico Girón con fotos de Roberto Jesús Hernández Hernández y Anet Martínez Suárez)