Casemiro condujo el carro madridista

Foto: Andrea Comas / Reuters.

Las lesiones no son la única circunstancia que dan forma a un Madrid diferente. Está, por supuesto, el trabajo del entrenador, que se hace más evidente a medida que se reduce el rango de las piezas. Parece un contrasentido, pero la realidad es que el Madrid de Rafa Benítez se parece más al que hemos visto con un puñado de suplentes que con todos disponibles. Es un Madrid que varía sus puntos cardinales, con Casemiro en el ombligo y Cristiano en el área. Son como el sur y el norte.

Si en el caso del portugués representa una transición, aunque nada fácil, dadas sus preferencias, con el brasileño asistimos al afianzamiento de un futbolista inesperado en un puesto capital para un equipo. Esas dos maniobras han servido, además, para recolocar a futbolistas extraviados, fuera de su lugar o fuera de actividad, a partir de un sistema novedoso en los últimos tiempos: 4-1-4-1.

Tendencia positiva

Frente al inofensivo Las Palmas, fue evidente cómo algunos jugadores recuperaban su sitio. Jesé, a la izquierda; Isco, a la derecha, y Modric y Kroos más cerca de la mediapunta, donde pueden organizar el ataque, avanzar la presión y estar cerca del último pase y del gol. El rival, muy blandito, no permite obtener referencias, pero tomado el encuentro como parte de la tendencia que arranca en París y también antes, frente al Levante, es positivo.

Hay algunas preguntas a hacerse. La primera es cómo afectará al equipo la vuelta de Benzema, Bale o James. Primero, en el dibujo; después, en el trabajo de la presión. A veces puede ser más sencillo exigir intensidad a quien parte del banquillo que a quien sabe que es dueño del puesto. Por ello es interesante observar cómo va a manejar Benítez ahora la situación, ya que la mayoría de lesionados regresa ante el PSG, en la Champions. En su arranque se mostró muy respetuoso con la jerarquía.

Casemiro apareció pronto, muy pronto. Un error de Las Palmas en la salida de la pelota, deficiente e insegura, permitió robar al Madrid en los tres cuartos. El brasileño, preciso, abrió para la llegada de Isco, que definió con frialdad y clase. Esa presión alta que practica el Madrid permite al malagueño pasar más tiempo cerca del área, sin necesidad de recorridos o conducciones tan largas.

El patrón de las rotaciones

La salida de Lucas Vázquez por Modric, tras el descanso, retrasó a Isco más de lo conveniente. Su recambio en la derecha estuvo al nivel del grupo que ha aumentado la competitividad en el vestuario con respecto al pasado. Un cambio excelente para el Madrid, y en el que no puede discutirse el mérito de Benítez. Fue siempre un entrenador de jugar con todos, de rotaciones, y más allá e las circunstancias, el Madrid responde esta temporada a ese patrón.

La ventaja, en los primeros minutos, no alteró los planes de Las Palmas, fiel a las posesiones largas que exige Quique Setién. El fútbol canario siempre tuvo ese rasgo, con un ritmo lento y contagioso, pero en el Bernabéu apenas dejó soberbio remate cuando el Madrid ya se había puesto en 'off'. La forma de defender el córner fue penosa, pero poco podía hacer Casilla ante el disparo de Hernán. Marcelo no le dejó apreciar dónde picaba la pelota y el larguero hizo el resto.

La presencia del portero suplente se debía, en teoría, a las molestias de Keylor, el nuevo héroe del madridismo, pero la realidad es que la visita de los canarios representaba la oportunidad de dar minutos a un buen portero. Lo demostró en la segunda mitad, al repeler el certero disparo de William José. Contra equipos como Levante o Las Palmas el Madrid necesita poco, especialmente si su presión le ofrece situaciones de gol.

(Con información de El Mundo)