Aryam Abreu: “Los ajedrecistas extranjeros trabajan más”

Foto: Katheryn Felipe.

En el arduo entramado del ajedrez de elite, el entrenador desempeña un papel que los neófitos apenas imaginan. La victoria final de su pupilo es, en buena medida, el triunfo de sus métodos de preparación, de sus desvelos, de su agudeza para analizar y aconsejar.

Pocos casos se conocen en Cuba de gente que ha encarado esta profesión. Y uno de ellos, tal vez el más notorio por estar vinculado con Leinier Domínguez, es el de Aryam Abreu, un güinero de 37 años que lleva algún tiempo al frente de la selección masculina de Cuba.

Gran Maestro desde 2008, hoy con 2441 puntos ELO, ha intervenido con éxito en diversos torneos, desde los grupos Open del Capablanca in memoriam hasta el tradicional Carlos Torre Repetto con escenario en México. Sin embargo, cierto día optó por contribuir a la carrera de otros, en detrimento de la suya propia.

¿Cómo surgió tu asociación con Leinier?

-De una forma u otra Leinier y yo trabajamos juntos casi desde muchachos, vivíamos muy cerca uno de otro y somos hasta medio parientes. Pero en términos de entrenador oficial, eso empezó alrededor del año 2004. En Güines trabajábamos unas ocho horas diarias –incluyendo ejercicios físicos-, y de 2500 y pico él llegó hasta los 2700.

¿Cuáles son las principales funciones del entrenador que trabaja con un jugador de primer nivel?

-En el alto nivel el trabajo del entrenador se concentra en el mejoramiento y análisis de las aperturas, que es clave para aspirar al triunfo. Por eso la inmensa mayoría de los jugadores de elite tienen entrenador: Gelfand, Karjakin, Carlsen... Puede que vayan sin entrenador a determinado torneo, pero siempre lo tienen trabajando para ellos. Claro está, aparte de la organización del sistema de aperturas y bases de datos, el entrenador tiene otras funciones como es el caso de la selección de problemas de cálculo de variantes.

¿Hasta qué punto el ajedrez actual es diferente del de antaño?

-El ajedrez ha cambiado mucho. En los libros de antes, las fases de una partida (apertura, medio juego y final) estaban claramente delimitadas. Actualmente eso ya no puede verse así. La computadora ha profundizado mucho todo en este mundo, es otro ajedrez. Digamos, si estudias una Berlinesa lo que estás viendo no es solo apertura, sino también medio juego y final.

¿Por qué los jugadores extranjeros exhiben más preparación de aperturas que los nuestros?

-Porque trabajan más. Leinier mismo tiene una memoria excelente, pero ellos trabajan más fuerte, y de ahí que tengan mejores repertorios de aperturas. Hay quienes incluso son universales, como Anand, y son capaces de desenvolverse en cualquier línea.

¿No extrañas jugar?

-A veces lo extraño, ahora mismo tengo ganas de hacerlo. Pero le tomé amor a este trabajo y no me arrepiento. Ser entrenador me ha dado la oportunidad de estar en muchos torneos importantes como Linares, Wijk aan Zee, Copas del Mundo... Eventos a los que tal vez no habría podido llegar como ajedrecista. Somos muchos los que hemos dejado de jugar para dedicarnos a entrenar. Esta es una profesión que en el mundo resulta excelentemente remunerada.

¿Qué opinión te merece el equipo nacional que capitaneas?

-El equipo lo está haciendo mejor que en años anteriores. Pero la parte sicológica nos ha afectado bastante, tanto en la Olimpiada como en el Mundial por Equipos. Se ha empezado a soñar antes de tiempo, y eso ha hecho su efecto en el subconsciente. Ir delante ha generado una presión de la que los muchachos no han podido salir. Pero yo me siento muy bien. Es un equipo unido, donde todos se llevan a la perfección. Hay armonía suficiente, y compañerismo. Por supuesto, hace falta mejorar, sobre todo en el desempeño de los últimos tableros.

¿Es halagüeño el futuro del ajedrez cubano?

-En el país las perspectivas son estimulantes, no así en Güines, donde la situación ha empeorado. Muchos entrenadores se han ido, y las vacantes no han podido ocuparse como se necesita.

¿Qué herramientas son imprescindibles para que un entrenador trabaje como es debido?

-Un entrenador necesita Internet, nos hemos reunido con dirigentes deportivos pero no se ha podido resolver ese déficit. Los programas y las bases de datos sí los estamos consiguiendo.

¿Por qué la gente dice que Leinier hace demasiadas tablas?

-Eso se dice por falta de información. Leinier hace muchas tablas, pero también las hacen los demás de la elite, excepción hecha quizás de Magnus Carlsen. Hay torneos en que el 70 por ciento de los cotejos terminan empatados. El nivel es demasiado parejo, ya no son los tiempos de los torneos de 22 jugadores donde asistían muchos hombres con escasas posibilidades. Debieran publicarse los cuadros sinópticos de cada torneo para que el público vea que se trata de una tendencia generalizada, y no exclusiva de él.

Foto: Katheryn Felipe.

Foto: Katheryn Felipe.