El embarque del Capitán Araña
Por órdenes de la monarquía española, un tal capitán Araña (o Arana) tuvo la encomienda de reclutar hombres para pelear contra las fuerzas de Bolívar. Les daba un anticipo, y su palabra de entregar el resto de la primera paga a bordo de las naves que los llevarían a América. Los barcos zarparon, pero el capitán Araña quedó en tierra y desapareció con los dineros. Recibieron el mote de "los embarcados"; por eso en Cuba utilizamos la expresión "estás embarcao" de manera negativa para señalar que estás metido en un problema o que las posibilidades de solucionar o mejorar son pocas. Además, a los tramposos se les llama "capitán Araña".
Ilustración: Juan Padrón