El Big Ben, en Londres
Manchester se prepara para poner en marcha una escuela que ya se sabe de antemano que va a generar una honda polémica. El proyecto tiene previsto ofrecer 40 plazas a tiempo completo y 20 a tiempo parcial para gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, el conocido como colectivo LGTB.
Esto es, un colegio especial en el que tendrán cabida estas personas para evitar que sufran discriminación y acoso en las escuelas normales, un problema con el que Reino Unido está muy familiarizado después de que varios casos en los últimos años hayan acabado trágicamente.
Desde luego que se trata de una iniciativa pionera que ya cuenta con muchos apoyos, pero también hay que pensar que crear una escuela específica para ellos ya está suponiendo aislarles, en lugar de intentar una integración absoluta con la sociedad.
“Se trata de salvar vidas”, justifica la idea Amelia Lee, directora estratégica de Juventud LGTB del Noroeste.
En la memoria todavía resuena el caso de Elizabeth Lowe, que se ahorcó en un parque porque tenía miedo de decirle a sus padres que era lesbiana.
La idea de poner horarios a tiempo parcial permite la oportunidad de que los alumnos que quieran puedan continuar yendo a la escuela convencional. También permitirá el acceso a otros niños que no pertenezcan al colectivo LGTB, así como a padres jóvenes, cuidadores o personas con problemas de salud mental. Se sabe casi con total seguridad que no va a ser gratis, pero aún no se conoce cuál va a ser el precio.
“Su plan de estudios estará estrechamente adaptado a las necesidades de cada niño y además tendrá el trabajo académico junto con técnicas de construcción de la autoestima y habilidades funcionales. Se trata de desarrollar algo que ayude a las personas que necesitan ayuda”, asegura Lee.
Tanto los colectivos LGTB como las autoridades de Manchester se han mostrado felices por la llegada de este proyecto, ya que consideran que el acoso escolar es uno de los asuntos más preocupantes a nivel social que sufre la ciudad. De hecho, aseguran que los intentos de suicidio por estos motivos son elevados, por lo que la escuela ayudará a que se sientan en un ambiente más confortable y distendido que les permita seguir desarrollando su educación.
Pero no hay que olvidar que también es una forma de apartarles, incluso de señalarles haciendo poco por normalizar algo que es una realidad más que constatable en la mayoría de los países occidentales. Es evidente que esta decisión es controvertida y va a tener muchos partidarios y muchos detractores.
Está por ver si es un proyecto aislado o se termina extendiendo por Inglaterra. De momento tenemos 3 años (es lo que va a tardar en empezar) para descubrirlo.
(Con información de The Guardian)