Conforme al entrañable cariño del tricampeón olímpico y mundial Teófilo Stevenson Lawrence por la tierra donde nació, sus restos fueron trasladados desde la capital cubana hacia el panteón de la familia, en el cementerio municipal de Puerto Padre, a unos 50 kilómetros al norte de Las Tunas.
Encabezada por sus hijos, Helmys Stevenson Mederos y David Alejandro Stevenson Arias, la ceremonia contó con la presencia de autoridades del territorio, del INDER, numerosas glorias deportivas, familiares, amigos, vecinos y pobladores del lugar.
Ernesto Carralero Bosch, historiador de Puerto Padre, afirmó en nombre de los habitantes de La Villa Azul de Cuba:
“Este sitio, donde ahora depositamos sus restos, se convierte en un lugar sagrado. Aquí será cuidado, visitado respetuosamente y con veneración. Aquí estará siempre, cerca del cayo Juan Claro, de La Grúa, de Corrales, de Leyva, de los rincones que tanto quiso en su adolescencia; junto a sus padres, a su primer entrenador John Herrera y a sus familiares y amigos entrañables.”
Tras agradecer la presencia de todos, Helmys Stevenson expresó: “Yo sé que mi padre está en cada uno de ustedes y en todos nosotros, por eso quiero pedirles que cuando vengan a este sitio le pongan flores y lo cuiden mucho; háganlo así, en nombre de nuestra familia y de toda Cuba.”
Stevenson está en su tierra, para siempre. No fue un capricho personal, es que su tierra: Delicias, Puerto Padre, Las Tunas y Cuba entera, estuvieron siempre y seguirán perpetuamente en él, en el más alto y digno de todos los cuadriláteros: el de la historia.
(Con información de Granma)