Para el próximo 27 de mayo está fijada la reunión de los estados miembros de la Unión, a propósito de la actitud de Rusia en la actual crisis de Ucrania y, según trascendidos, a priori se establecen tres escenarios posibles: sanciones de baja, media y alta intensidad.
La Unión Europea impondría restricciones a las importaciones de artículos de lujo, contados diamantes, metales preciosos y pieles, vodka y caviar, entre otros, en un contexto de baja intensidad. Y en cuanto a las exportaciones, podrían limitar la venta a Rusia de fertilizantes, productos químicos o neumáticos, además de aplicar sanciones a las importaciones y exportaciones de armas.
En caso de acoger decisiones más severas contra la nación que dirige Vladimir Putin, ellas comprenderían reducir el mercado de capitales, la prohibición de nuevas inversiones en Rusia y la prohibición de las importaciones de petróleo y gas.
Expertos y empresarios de la región, no obstante, ya han advertido que en caso de incluir en la lista de sanciones el gas y petróleo rusos, la economía europea se vería fuertemente afectada, ya que para sus necesidades energéticas importan desde Rusia alrededor del 30 por ciento de estos productos.
Si la Unión Europea no sigue adelante con las restricciones más duras sería frustrante para los Estados Unidos, ya que Washington tiene mucho interés en que Bruselas sea más severa con Moscú.
Algunos países con estrechos vínculos comerciales y energéticos con Rusia, como Italia, Grecia y Alemania, están preocupados por el posible impacto que en sus economías podrían tener unas eventuales sanciones severas.
La semana pasada el comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, señaló que las posibles sanciones contra Rusia no deberían contemplar el campo energético.
(Con información de Agencias)