Sólo quien sabe de periodismo, y de lo costoso del desinterés, puede estimar de veras la energía, la tenacidad, los sacrificios, la prudencia, la fuerza de carácter que revela la aparición de un diario honrado y libre.
José Martí
Estas palabras del más digno periodista de todos los tiempos, se avienen muy bien en este nuevo aniversario del periódico “Patria” en el que celebramos el Día de la Prensa cubana.
Sirven, asimismo, para avalar las palabras del cineasta cubano Fernando Pérez cuando recientemente, en el habitual espacio “Catalejo” de la Casa de la Prensa, reconocía el papel jugado por los periódicos de la época durante su investigación para la película, “José Martí el ojo del canario”.
“Recuerdo que la parte más enriquecedora, y tiene que ver con algo que dije en una entrevista que –La Habana de hoy es muy parecida a la del XIX –, es cuando nos pasábamos mañanas enteras en la Biblioteca Nacional en la investigación de la prensa escrita. Disfruté como nunca los periódicos de la época”.
“Ahí estaba el contexto, eso que necesitábamos el director de fotografía, el artístico, todos los que ayudamos en el filme. Estaba la vida”, aseguró.
“En los libros de historia –continuó Fernando– está la historia y no estoy criticando pero ahí estaba algo que no es el enfoque de la historia con mayúscula, es el de la prensa, el periodismo; por eso la importancia de la prensa en todas las etapas.
Y se preguntaba Fernando ¿está la vida nuestra en la prensa?, al tiempo que aseguraba: debía estar.
“Estuvo en épocas de censura y de todo”, aseveró: “Recuerdo las descripciones de lo que pasaba en La Habana, la gritería… y hasta cuándo van a estar tirando agua por el balcón cuando uno va caminando por La Habana Vieja. Y por qué ponen esos ritmos. Solo faltó que apareciera el reggeton; y los perros sarnosos corriendo por la calle, y ese pregonero que vende refresco por el Prado que tiene loco a los vecinos . Bueno todo, todo parecía La Habana cotidiana de hoy”.
“Fue una experiencia enriquecedora que permitió al equipo de trabajo ir más allá en una suerte de contemporanización de la historia”, sentenció el cineasta.
“Me viene a la mente – cuenta Fernando – un ensayo en que probando a jóvenes actores les di un texto de una discusión donde decía: ah, no, pero esa muchachita es candela”; y pasó un amigo y me dijo: oye, Fernando, ahí hay un gazapo muy grande, candela no se decía en la época; y le dije: y por qué tú lo sabes; no, porque eso no es del siglo XIX es de ahora”, me contestó; y le dije: No, lo leí en la prensa, “la juventud de ahora es de candela”, lo decía. No lo puse en la película porque me dije muchos van a decir hay que gazapo, pero sí me permití que una cierta gestualidad fuera libre, que tuvieran la libertad de improvisar, que expresaran sus contradicciones, sobre todo, en el aula de estos jóvenes y que no se limitaran al acartonamiento de lo que tenían que decir. Eso sí fue un propósito de reflejar la historia.
Todo lo antes expuesto relacionado con el papel de la prensa en cada contexto lo definió también Martí cuando en ese mismo artículo escribió: “El periódico. Debe ser coqueta para seducir, catedrático para explicar, filósofo para mejorar, pilluelo para penetrar, guerrero para combatir. Debe ser útil, sano, elegante, oportuno, saliente. En cada artículo debe verse la mano enguantada que lo escribe, y los labios sin mancha que lo dicta. No hay cetro mejor que un buen periódico”.
(Tomado de Habana Radio)