Foto: Russia Today
La posible creación de una moneda propia de los BRICS podría cambiar el orden financiero actual, según algunos analistas. Otros creen que al bloque aún le queda un largo camino por recorrer.
Su entrada en el escenario internacional fue en medio de la crisis económica de Estados Unidos y Europa. Desde entonces, Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica o, lo que es lo mismo, los BRICS han sonado como una voz alternativa al sistema financiero actual.
Y en ese sistema, el dólar es una herramienta crucial. Las continuas devaluaciones de la moneda estadounidense benefician a quien las aplica y dañan a sus socios comerciales. Con esas caídas del dólar, Washington abarata sus exportaciones y fortalece su mercado interno. Y no solo eso: a su vez, las reservas internacionales en dólares, que otras naciones tienen, menguan.
El dólar forma parte del paisaje urbano de muchos países emergentes y en vías de desarrollo. Una estampa casi omnipresente en todo el globo que no solo tiene connotaciones económicas, sino importantes implicaciones políticas.
De ahí que hay quienes hablan de la necesidad de que los BRICS creen su propia moneda. Pocos lo ven factible a corto plazo. Para algunos analistas sería una vía de escape para tener mayor independencia de las políticas del FMI. Una independencia que no solo afectaría a los 5 países del BRICS, sino a muchos otros.
Sin embargo, algunos expertos en Moscú creen que los BRICS no son suficientemente fuertes para provocar una transformación en el sistema financiero.
"Entiendan que no se puede cambiar todo el sistema financiero internacional con una sola decisión. Esta medida tiene que ser preparada por toda la comunidad internacional. Y no creo que ocurra nada antes del 2020", dice Ludmila Símonova.
Además, distintas organizaciones internacionales apuntan que los BRICS ya no son lo que eran. En la última década su crecimiento era de dos dígitos. Ahora, las proyecciones económicas reflejan un horizonte menos prometedor. "Para ser un líder financiero global tienes que tener un sistema financiero doméstico desarrollado, lo cual en algunos de estos países no es el caso", señala el especialista en política internacional Angel Pascual-Ramsay. "Creo que no debemos exagerar el potencial que tienen como bloque".
A día de hoy, los BRICS tienen retos tan elementales como que no tienen ni una sede propia, un hecho que deja en claro el largo camino que les falta, aunque para sus partidarios ya se escuchan vientos de cambio.