Si aumentamos los impuestos y las tasas, no tendremos más ingresos, sino menos; no habrá más puestos de trabajo, sino menos",
Así que la Alemania de Merkel echará una mano a los países del sur. Pero no a cualquier precio. Estos deben seguir con las reformas, como las que la propia Alemania hizo cuando era “el enfermo de Europa”. La canciller citó como ejemplo la decisión de elevar la edad de jubilación a los 67 años. Pero la ayuda, avisó, tiene un límite: “Ni eurobonos ni emisiones de deuda conjunta”, aseguró entre incondicionales que asentían con la cabeza. Pero cuando los asistentes irrumpieron en aplausos –quizás el mayor de todo el acto- fue cuando Merkel recordó los ataques y críticas que sufre desde países como Grecia o Portugal. “Me alegro. Porque puedo viajar por un continente que disfruta libertad de opinión, de movimientos o religiosa”, aseguró.
El Tempodrom, el lugar elegido, cercano a la céntrica Postdamer Platz, estaba hasta la bandera. Pero los mítines en Alemania no son tan multitudinarios como en España. Esta mañana en el centro de Berlín se habrían reunido entre 1.000 y 2.000 simpatizantes de Merkel. Como Katrin Steinbrenner, funcionaria berlinesa, que no tenía ninguna duda de la victoria de la actual canciller.
“[El candidato socialdemócrata Peer] Steinbrück se ha equivocado de campaña. No ha hablado de los temas que nos interesan y solo ha sabido criticar. Ella va a ganar”, sostenía estas funcionaria berlinesa, que ve con buenos ojos la política de “ayudas al sur de Europa a cambio de reformas”. O Felix Kayser, director de ventas de una empresa informática, que alertaba del riesgo de que la irrupción del partido antieuro Alternativa para Alemania acabara dando la mayoría a un Gobierno de coalición entre socialdemócratas, verdes y los izquierdistas de Die Linke.
Además de Europa, Merkel destacó la importancia de continuar con su política interna, que ha permitido crear puestos de trabajos y reducir la tasa de paro a mínimos. La líder de la CDU avisa de que un Gobierno de centroizquierda destruiría el clima de confianza subiendo impuestos. También descartó la creación de un salario mínimo interprofesional, una de las propuestas estrellas de Steinbrück. Al lado inverso de los carteles con el nombre de “Angie”, se podía leer el eslogan electoral: “Juntos ganaremos”.
(Con información de El País)