El gas después emite fotones, unidades de luz indivisibles, que contienen la información cuántica. La información sobre el posicionamiento de los electrones de los átomos en un recipiente es grabado en el fotón. Enviado al otro recipiente y descifrado a través de un detector, el fotón sincroniza los átomos del segundo recipiente con los del primero.
Una de las dificultades encontradas en tales experimentos era que los átomos perdían el posicionamiento de electrones grabado cada vez que colisionaban contra la pared de vidrio.
Para resolver el problema, los investigadores recubrieron el interior de cada contenedor con una capa de tipo parafina, evitando así que los átomos de gas perdieran su codificación.
Eugene Polzik, profesor y director del centro de investigación en el Instituto Niels Bohr, dijo: "Podríamos aumentar el alcance [del teletransporte] si tuviéramos más espacio y, en principio, se podría teletransportar información, por ejemplo a un satélite".
Los resultados se publicaron en la revista científica 'Nature Physics'.
(Con información de RT)