Murata destacó que el suelo se ha hundido al menos 80 centímetros desde el terremoto y tsunami de marzo de 2011, cuando miles de personas perdieron la vida y sus viviendas.
El diplomático señaló que si se produce el hundimiento de la zona o cualquier otro movimiento telúrico, incluso de magnitud baja, la estructura entera podría colapsar.
Muchos científicos afirman que, si el bloque cuatro se derrumba con sus más de mil quinientas barras de combustible nuclear, no solo Japón quedaría en ruinas, sino que el mundo entero se enfrentará a graves daños y gran parte del planeta podría quedar totalmente inhabilitada.
(Con información de Radio Reloj)