Los malhechores no sabían que el poste formaba parte de la mayor línea de transporte eléctrico que existe en Rumania, que sirve para exportar energía a la vecina Bulgaria.
La empresa eléctrica pública de Rumania solventó el problema inmediatamente y desvió el suministro por una línea alternativa.
La Policía rumana busca a los responsables del robo frustrado, que huyeron asustados al ver caer este gigante de 40 metros de altura.
Según cálculos de la prensa, los ladrones habrían ganado unos 500 euros de haber llegado a vender los cables de acero que querían llevarse.
Además de no hacer negocio y estar en el punto de mira de la Policía, han provocado a la eléctrica rumana pérdidas de más de un millón de euros.
(Tomado de EFE)