El arca exultante. Un viaje en imágenes por el placer animal
Los pequeños placeres de la vida que hacen felices a los humanos, como permanecer al sol con la piel al descubierto, los abrazos o los alimentos sabrosos, son fuente de felicidad también en el mundo animal y objeto de estudio de una novedosa disciplina conocida como "etología hedonista".
Según Jonathan Balcombe, un experto en comportamiento animal, también los animales experimentan placer y dolor, y en algunos casos no son imnunes a los vicios.
Para demostrarlo publicó el libro "El arca exultante. Un viaje en imágenes por el placer animal", rico en fotografías de diversas especies mostradas en las más diversas actitudes, que van de lo gracioso a lo conmovedor.
Se trata, explica Balcombe, de una suerte de novedosa "etología hedonista", que explica conductas animales en la búsqueda del placer.
A los lémures de Madagascar, por ejemplo, les gusta estar con la panza al aire libre para gozar del sol, mientras los ratones son capaces de internarse en un laberinto de temperaturas polares para conseguir alimentos sabrosos como galletas elaboradas con manteca, paté o Coca-Cola.
Si, en cambio, encuentran alimento balanceado para ratones... volverán rápidamente a sus nidos, para no dejarlos por el resto del experimento, explicó Balcombe al New York Times.
Para el experto hay tres argumentos básicos en apoyo de la teoría del placer animal: en primer lugar la adaptación, ya que el dolor desaliente las conductas peligrosas; en segundo lugar la existencia del placer en al menos una especie animal, es decir el ser humano; en tercer lugar porque están "equipados" para sentirlo, del mismo modo que el dolor.
El científico también asegura que en los animales el sexo no está solamente vinculado con la reproducción: lejos de ser un placer exclusivo del hombre, según Balcombe también está presente entre las distintas
especies del reino animal.
A modo de confirmación, el especialista exhibe la foto de una pareja de manatíes con el pene de cada uno en la boca del otro.
Pero además de los placeres, al parecer los animales no son inmunes al abuso de sustancias. En la naturaleza, en efecto, se pueden encontrar pájaros o elefantes ebrios después de haber consumido cantidades superiores a lo normal de frutas fermentadas.
(Con información de ANSA)