Por Iñigo Sáenz de Ugarte
Guerra Eterna
Berlusconi, como cantante. Como me dice un amigo, ése es el rasgo definitorio de Berlusconi. Ni la corrupción, ni los millones que ganó como empresario ni su condición de estandarte de la derecha italiana. Comenzó como cantante de cruceros (Fedele Confalonieri, actual presidente de Mediaset, le acompañaba al piano) y eso es lo que ha seguido siendo desde entonces. Todo lo demás es accesorio.
Uno de sus últimos chistes, por llamarlo de alguna manera:
"¿Han visto la última encuesta? Preguntaron a las mujeres de entre 20 y 30 años si querían hacer el amor con Berlusconi. ¡Un 33% dijo que sí! Y un 67% dijo '¿otra vez?'
El problema no es Berlusconi. El problema es Italia.