Zelaya, primer mandatario derrocado en Honduras en casi 30 años desde el retorno al orden constitucional, encontrará un país distinto del que dejó el pasado 27 de enero de 2010 cuando abandonó la embajada de Brasil y partió hacia República Dominicana.
Durante su exilio, Zelaya proclamó ser un "liberal prosocialista", algo que fue considerado por el ex presidente del Congreso y ex precandidato presidencial del Partido Liberal como "algo contradictorio".
El Partido Liberal es una de las dos grandes agrupaciones conservadoras que han dominado la política hondureña por casi siglo y medio, junto al actual gobernante Partido Nacional, del presidente Porfirio Lobo Sosa.
Justamente esa es la disyuntiva que espera a Zelaya al pisar suelo hondureño y que había sido adelantada por varios analistas.
Muchos de los militantes liberales, la mayoría de las extensas y pobres zonas marginales de la ciudad y del campo, apoyan a Zelaya, pero quieren conocer si continuará militando en su partido o pasará a dirigir al FNPR, del cual exigió que se le reconociera como fuerza política en el Acuerdo de Cartagena, que firmó con el presidente Lobo el domingo pasado en Colombia.
Por su lado, el FNPR asegura que Zelaya abandonó el liberalismo y que ahora se dedicará a luchar por el proceso refundacional.
Juan Barahona, subcoordinador del frente, afirmó a la prensa local que Zelaya llegó al poder a través de un "partido oligarca, como es el partido Liberal", pero que tras estar en el exilio regresa con más compromiso con el pueblo.
Como prueba de la división que impera entre los seguidores de Zelaya, Barahona prohibió que las banderas del liberalismo, rojo-blanco y rojo, así como las del izquierdista partido Unificación Democrática (UD), sean desplegadas el sábado durante el acto de recibimiento y aseguró que sólo permitirán las de rojo y negro del FNPR.
Ello ha reducido el nivel de movilización de los adherentes del ex presidente, aunque en el interior del país se preparan caravanas para recibirlo en Tegucigalpa, la capital.
Sólo el tiempo dirá cuántos lo acompañarán finalmente tras su regreso.
(Con información de DPA)