Michel Martelly asumió la presidencia de Haití

Michel Martelly

El popular cantante Michel Martelly fue investido hoy como nuevo presidente de Haití, luego de un complicado proceso electoral y en una ceremonia a la que asistieron unas 2.000 personas, en el primer traspaso de mando entre dos mandatarios elegidos por el voto ciudadano.

Martelly, cuyo principal desafío será reconstruir un país empobrecido y devastado por el terremoto del año pasado y la epidemia de cólera, prestó juramento como el presidente número 56 del país y sucede así a René Préval, quien no pudo concurrir a las elecciones por un nuevo mandato por motivos constitucionales.

"Es para mí un día histórico", dijo Martelly tras la cermonia, prometiendo hacer todo lo posible para reconciliar al pueblo haitiano, a quien pidió contribuir al levantamiento de un nuevo Estado, según informaron las agencias de noticias DPA y Prensa Latina.

El cantante, quien no tiene experiencia política, asumió en una precaria construcción de madera ante el Congreso, en ruinas a causa del terremoto, y en medio de un apagón al momento del traspaso de la banda azulgrana.

Martelly juró frente al Congreso reunido en sesión extraordinaria y prometió "respetar los derechos del pueblo, de los trabajadores y de la gran patria".

A la ceremonia de investidura asistieron el ex presidente estadounidense Bill Clinton, el canciller francés, Alain Juppé, y el mandatario de la vecina República Dominicana, Leonel Fernández. El vicepresidente Esteban Lazo encabezó la delegación cubana.

"Por primera vez en la historia de Haití un presidente elegido democráticamente entrega el poder a otro presidente elegido también democráticamente", destacó en el marcto de la ceremonia el jefe saliente de la misión de la ONU para Haití, la Minustah, Edmond Mulet.

El cantante, conocido como Sweet Micky, se convirtió en el cuarto presidente de Haití elegido en los últimos 60 años, en los que los golpes de estado fueron moneda corriente.

Desde la elección de Paul Magliore en 1949, solo los derrocados Jean Bertrand Aristide, Leslie Manigat y Préval llegaron al gobierno por el voto popular.

Con su asunción, se pone fin a una crisis política por el poder, aunque el nuevo presidente tendrá que enfrentarse a grandes retos como la reconstrucción de un país dividido políticamente y destruido por el sismo que dejó más de 220.000 muertos en la región de la capital, seguido de una epidemia de cólera meses después.

Durante su gobierno, el partido de Preval, Inite, tendrá la mayoría parlamentaria, lo que puede dificultar las oportunidades del flamante mandatario para implementar las medidas necesarias para la reconstrucción del país.

Otra cuestión que permanece incierta es cómo actuará el nuevo presidente en la acusación al ex dictador haitiano Jean Claude Duvalier, que volvió recientemente al país tras casi 25 años de exilio.

Por un lado, Martelly se mostró favorable a una amnistía para promover la reconciliación, pero, por otro, aseguró que no interferirá en el proceso judicial en su contra.

Duvalier es investigado por corrupción y violación a los derechos humanos, por las miles de personas que murieron durante su régimen.

También el ex presidente Jean-Bertrand Aristide, que tiene profundas diferencias con Martelly, regresó del exilio en marzo, y mantiene un alto nivel de popularidad.

Martelly llega al primera magistratura luego de un complicado proceso en que que abundaron denuncias de fraude, violencia con víctimas fatales, e intervención de organismos internacionales.

El recién asumido presidente había quedado tercero en cantidad de votos en la primera vuelta electoral en noviembre, según los datos que había certificado el Consejo Electoral Provisional (CEP), con lo que sus contrincantes, Milande Manigat, ex primera dama, y Jude Célestin, candidato del oficialismo, habían quedado para competir el balotaje.

Pero la intervención de la comunidad internacional que denunció irregularidades en ese primer escrutinio y una ola de violencia en las calles protagonizada por los seguidores de Martelly y de los otros candidatos, obligó al CEP a revisar el recuento, que finalmente puso al cantante en la carrera para el balotaje del 20 de marzo, en el que le ganó con más del 60 por ciento de los votos a Manigat.

Durante la campaña, Martelly prometió que no solo reconstruirá Haití sino que buscará la consolidación de las instituciones públicas y la ejecución de programas sociales que estimulen la generación de empleo, uno de los principales problemas de la sociedad haitiana.

Para ello, se propuso incentivar la inversión extranjera, objetivo que lo llevó siendo presidente electo a viajar a Estados Unidos, donde se reunió con las principales autoridades del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo.